La discusión de la reforma educativa que impulsa el Gobierno de la República tuvo un giro repentino anoche cuando, tras haberse aprobado en lo general por el pleno del Senado de la República, “se cayó” en la votación de las 23 reservas que presentó la oposición, lo cual obliga a devolverla a la Cámara de Diputados.

Como se sabe, el proceso de negociación del texto constitucional que revertiría la reforma educativa impulsada durante el gobierno de Enrique Peña Nieto ha sido particularmente complicado porque, además de las diferencias entre los grupos parlamentarios, el Congreso ha tenido que hacer frente a una intransigente oposición por parte de la disidencia magisterial.

Ayer, sin embargo, luego de múltiples traspiés, parecía que el camino estaba allanado para el arribo de las nuevas reglas, pero al bloque de Morena le hizo falta apenas un voto para lograr la mayoría calificada, necesaria para concretar una reforma del texto constitucional.

Lo previsible es que la discusión subirá de tono e incluso podría tornarse en una disputa de carácter legal pues anoche, al verse obligado a asumir que no tendrían los votos suficientes, el presidente de la Mesa Directiva, Martí Batres, anunció que sólo se devolvería a la Cámara Baja aquello no aprobado en lo general, es decir, los aspectos reservados por la oposición.

Tal interpretación, sin embargo, abre un frente de debate respecto de si las votaciones en lo general y en lo particular pueden ser consideradas por separado o, por el contrario, constituyen una unidad que no admite división.

En este sentido es necesario tener en cuenta que la mayoría parlamentaria decidió votar en bloque las reservas de tal suerte que, al perder esta última votación, podría considerarse que el sufragio en lo general quedó también anulado y que eso obliga a la devolución de la iniciativa en su conjunto y no solamente los aspectos reservados.

El asunto, como se ve, tiene potencial para convertirse en una disputa de filigrana jurídica, y seguramente eso es lo que veremos en las próximas horas, cuando la mayoría de Morena y la oposición intenten explicarnos “el significado real” de la votación de anoche.

Por lo pronto, lo que puede adelantarse es que la devolución de la iniciativa a la Cámara de Diputados avivará la confrontación que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación sostiene con los poderes Legislativo y Ejecutivo a propósito de ésta.

El episodio de anoche, por otra parte, abre una posibilidad no contemplada hasta ahora: el que no pueda volver a discutirse la iniciativa sino hasta el próximo periodo ordinario de sesiones, que iniciará hasta septiembre, pues al haber sido rechazada cabe interpretar que no es susceptible de presentarse en un periodo extraordinario.

Con todo ello, la interrogante que surge es si el “memorándum revocatorio”, expedido hace unos días por el titular del Ejecutivo, será instrumentado por sus secretarios de Hacienda, Gobernación y Educación, o si el Gobierno de la República asumirá su derrota en el Poder Legislativo y esperará cinco meses para reiniciar la ríspida discusión de esta controversial reforma.

La devolución de la iniciativa a la Cámara de Diputados avivará la confrontación que la CNTE sostiene con los poderes Legislativo y Ejecutivo