Intacto. Pese a que el Cristo estuvo expuesto a las llamas y su altar fue consumido por el fuego, este resultó sin daños. HÉCTOR GARCÍA
El alcalde de Arteaga, Everardo Durán Flores, también consideró el hecho como un milagro que además se ha convertido en un símbolo de fe para los habitantes

Como un milagro, el Cristo del Saucillo se salvó del devastador incendio forestal que aún viste de rojo la Sierra de Arteaga.

Esta figura tallada en madera de un sauce, en la que pobladores de San Rafael, uno de los ejidos calcinados durante el incendio, vieron una imagen santa desde su llegada de San Luis Potosí, fue de las pocas pertenencias de los pobladores que el fuego no logró tocar.

Pues aunque la capilla donde reposaba y era venerada cada 20 de julio con una verbena popular, rezos y reverencias, fue consumida por las llamas del incendio que se desató el pasado martes en dicha zona, el Cristo del Saucillo no presenta afectaciones.

Para muchos creyentes católicos, el hecho de que el Cristo no se consumiera en el fuego, es una señal de fe y la razón por la que se niegan a abandonar sus tierras ahora cubiertas por la ceniza de sus hogares y corrales.

Años anteriores, los habitantes montaron un altar para el Cristo del Saucillo, donde además año con año se organizaba un desayuno comunitario para celebrar que bendijera a los pobladores, sus cosechas y la cría de sus animales.

Se cree que esta representación de Cristo tiene la misma edad que las casas construidas con rocas al centro de la comunidad rural más antiguas y las primeras que cimentaron en el ahora pueblo de San Rafael, quien además ha cuidado por años a los habitantes de la zona montañosa.

El alcalde de Arteaga, Everardo Durán Flores, también consideró el hecho como un milagro que además se ha convertido en un símbolo de fe para los habitantes y fortaleza para volver a levantarse.

“Hay que tener fe, de que llueva, de que todo mejore y de que encontremos la manera en que todos los pobladores puedan echar a andar sus tierras, sabemos que aunque hagamos el mayor esfuerzo, una parte de su término también queda en manos del de allá arriba”, comentó el edil.

Hoy en día, el Cristo del Sauce reposa en una de las bodegas del ejido esperando levantarse junto a sus creyentes.