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Los especialistas dicen que es hora de que los médicos y las mujeres embarazadas tomen más en serio la llamada ‘tos paroxística’

El diagnóstico de la tos ferina, también conocida como pertussis, es difícil de establecer en los adultos, ya que en ellos no suele expresarse con el ‘tronido’ característico que provoca la enfermedad, fácilmente identificable en los niños. 

Los niños con tos ferina suelen mostrar serias dificultades para respirar e incluso presentar convulsiones que a menudo requieren de hospitalización, mientras que en un adulto, la tos ferina suele evolucionar como una tos cualquiera.

También es importante saber que hoy en día existe un refuerzo contra la tos ferina para adultos, algo que no existía hace 15 años (la vacuna salió a la luz en 2005). El problema es que la inmunidad que confiere la nueva vacuna no es de larga duración. 

Un punto importante
La mayoría de las hospitalizaciones derivadas de la tos ferina se producen en los bebés.

Por esa razón, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CCPE) recomiendan que las mujeres embarazadas sean vacunadas. De hecho, un estudio realizado en California y publicado en abril pasado en la revista Pediatría demostró que la vacunación de las madres era altamente protectora para los bebés durante los primeros meses de vida.

Cuando las mujeres embarazadas reciben la vacuna diseñada para adultos, la inmunidad se transmite al recién nacido, y le ofrece protección durante los primeros meses, cuando el bebé está en mayor riesgo de enfermar e incluso de morir a causa de la tos ferina.

En fin, los investigadores concluyeron que “la inoculación de las mujeres embarazadas con la vacuna Tdap es lo más importante que se puede hacer para proteger a los bebés de la tos ferina durante los primeros meses de vida y hasta que comiencen a recibir su serie de vacunas para protegerlos de la enfermedad”. 

A los bebés se les da DTaP, una vacuna ligeramente diferente de la que se da a los niños mayores y a los adultos. Las vacunas de hoy en día utilizan una unidad de proteína acelular más pura, y son mucho menos propensas a causar fiebre y reacciones más graves que las formulaciones anteriores, que usaban células bacterianas muertas completas (pero la vacuna acelular también produce una inmunidad de más corta duración).

Entender el problema
“La vacuna DTaP es eficaz, pero su protección no es de larga duración, y esta es la razón por la que es tan importante vacunar a las madres en el tercer trimestre de su embarazo”, señalan los investigadores. 

“Eso permite que los anticuerpos protectores alcancen la efectividad completa a las dos semanas después de la vacunación, y también permite que los anticuerpos protectores pasen al bebé a través de la placenta”.

Es importante, señalan los expertos, que los médicos tengan pesente que la inmunidad de la tos ferina tiende a desaparecer.

Y que si hay una persona en el hogar con una tos, siempre debe sospecharse de que podría ser tos ferina, incluso si esa persona recibió la vacuna contra la enfermedad en algún momento en el pasado. 

La tos ferina nunca ha sido eliminada. Hubo una baja incidencia de la enfermedad en la década de 1960 y 70, pero los expertos creen que eso obedeció a que había muy poco conocimiento de cómo la tos ferina afectaba a los adolescentes y adultos.  

“La tos ferina es complicada;  ha sido la enfermedad prevenible por vacunación más mal controlada durante muchos años, y lo sigue siendo hoy en día, aunque gracias a la vacuna, ya no hay tantas muertes cada año.

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Los números del mal
La tos ferina, una enfermedad potencialmente mortal para los niños, casi desapareció en la década de 1940-1950, después de que se desarrolló una vacuna. 

La última vez que hubo más de 40 mil infecciones en Estados Unidos fue en 1959. Pero ese número fue muy inferior al pico de 265 mil infecciones que se reportaron en 1934. En 1976, el número fue solo de mil infecciones en todo el país.

En los últimos años, ha habido varios brotes de tos ferina. Uno de esos brotes enfermó a 48 mil estadounidenses en 2012, de los cuales 20 murieron, la mayoría de ellos niños. Por otra parte, hubo 13 muertes en 2014, el último año para el cual se dispone de estadísticas fatales.

En Estados Unidos, los adolescentes que a partir de 1990 habían recibido una nueva forma de la vacuna contra la tos ferina (una forma sin células completas llamada DTaP), tuvieron una mayor incidencia de tos ferina que cualquier grupo de edad en 2014, no obstante recibir refuerzos de la vacuna entre los 11 y los 12 años. 

El refuerzo se introdujo en 2005 cuando los expertos se dieron cuenta de que la nueva vacuna no confería protección para toda la vida.

Pero las observaciones mostraron que incluso con el refuerzo, los adolescentes seguían siendo vulnerables a la infección.

“La nueva vacuna brinda una protección razonable a corto plazo, pero la protección disminuye en los años siguientes, y casi no ofrece protección tres años después de la vacunación”, señaló el Dr Nicola Klein, director del Centro de Estudios Kaiser, de Oakland, California,  y autor principal de la investigación publicada en la revista Pediatría, mencionada al principio de este artículo.

Se requiere más atención
No obstante las preocupaciones sobre la eficacia de la nueva vacuna, no hay planes para volver a la versión antigua. La vacuna anterior conlleva un alto riesgo de efectos secundarios indeseables, entre ellos dolor e hinchazón en el lugar de la inyección, y fiebre y complicaciones graves, incluyendo convulsiones y pérdida de conciencia, dijo el Dr James D. Cherry, de la Escuela de Medicina David Geffen en UCLA, que ha escrito extensamente sobre la tos ferina.

“La vacuna antigua tenía algunas desventajas; la nueva es mucho mejor tolerada, pero no proporciona una protección tan robusta como la anterior”, dijo la Dra Wanda Filer, presidenta de la Academia Americana de Médicos Familiares.

Eso no significa que usted debe saltarse las vacunas de sus hijos, por el contrario, los expertos dicen que las vacunas son más importantes que nunca para los niños, para las mujeres embarazadas y para los adultos que lo requieran, especialmente aquellos que estarán en contacto cercano con un recién nacido, como los abuelos y hermanos, incluyendo las niñeras y las cuidadoras de las guarderías. (The NYT)