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La actriz afirmó que la sociedad necesita mujeres que se nieguen a "seguir reglas y códigos que no creen que sean mejores para ellas o sus familias"

“Maléfica Maestra del Mal” llegará a los cines en octubre y su protagonista, Angelina Jolie, ya promociona el filme de Disney en revistas femeninas. Pero con matices. La actriz norteamericana, de 44 años y embajadora de buena voluntad de la ONU, ha querido hablar del rol de la mujer a lo largo de la historia. Y lo ha hecho mediante un ensayo publicado en la edición británica de la revista Elle. Su discurso es un auténtico alegato feminista en el que reivindica que cada vez haya más “mujeres malvadas” en el mundo. Y dio sus razones.

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“Las mujeres malvadas son solo mujeres que están cansadas de la injusticia y el abuso. Que se niegan a seguir las reglas y códigos que no creen que sean lo mejor para ellas o sus familias. Mujeres que no renunciarán a su voz y sus derechos incluso a riesgo de muerte, encarcelamiento o rechazo por parte de sus familias y comunidades. Es esa maldad por la que el mundo necesita mujeres malvadas”, explica Jolie.

En el texto, la también productora y directora asegura que algunas de las injusticias que las mujeres viven en el presente no son muy distintas a las vividas en el pasado. La actriz hace referencia a algunos pasajes del Antiguo Testamento, a la cacería de brujas en Europa y a los juicios de las brujas de Salem en Estados Unidos. "La acusación de brujería se ha utilizado para controlar y silenciar a las mujeres en casi todas las sociedades en cada siglo", asegura la actriz, que recuerda la figura de Juana de Arco, acusada de brujería y quemada en la hoguera, con la situación que viven muchas mujeres en la actualidad.

"Es tan ridículo que casi parece gracioso. Hasta que consideras que una mujer que baila o canta en público es vista como indecente en muchos países hoy en día. Las niñas iraníes que publican videos de sí mismas bailando desafían lo que la ley y el dogma religioso del país todavía consideran un comportamiento inaceptable para las mujeres, seis siglos después. Si hubiera vivido en épocas anteriores, podrían haberme quemado en la hoguera muchas veces simplemente por ser yo misma", expone y recuerda que lo habitual de tildar de "brujas" a las mujeres que se postulan para cargos políticos en países democráticos. O el etiquetar de "desviadas, malas madres o difíciles", las mujeres que defienden los derechos humanos en muchos rincones de la tierra.