Honda pasó de tener un auto muy “Emmanuel y Mijares” a uno con estilo de “Foo fighters”, así fue renovado

Ficha técnica
> Motor: 3.5 litros V6 
> Potencia: 278 hp @ 6,200 rpm
> Torque: 252 lb/pie @ 4,900 rpm
> Transmisión: Automática de 6 velocidades
> Precio: $505,900 EXL V6 Navi

 

Hace poco más de tres años tuve mi primer contacto con el Honda Accord, un modelo que, con sinceridad, no provocaba ninguna emoción. Ni en diseño, ni en manejo. Y no era, para nada, un mal auto. Ocurría que su perfil era demasiado maduro. Es decir, tan ‘Emmanuel y Mijares’ en medio de un mercado tan ‘Foo Fighters’.

Accord permaneció mucho tiempo con el mismo estilo “aseñorado”, todo enfocado al confort. Incluso la dirección y las suspensiones. Cuando circulabas en carretera, la sensación era de un desplazamiento en exceso suave. Con todo y su motor V6 de casi 300 hp, no inspiraba dinamismo. Era un auto que decía: “No necesito demostrar nada ni llamar la atención en las calles”.

Afortunadamente esto cambió. Este modelo tuvo, hace poco más de un año, su evolución previa a la nueva generación que más que un lavado de cara, implicó una cirugía plástica. 

Y es que los diseñadores de Honda se encargaron de quitarle varios años de encima para acercarlo a un público joven-ejecutivo. Esto lo lograron transportando la esencia del Civic al lenguaje de un sedán mediano, sin hacerlo lucir demasiado atrevido. Y, ¿qué creen? Funcionó. Ahora Dave Grohl ya no se escucha raro sonando (a medio volumen, pues el audio no es tan bueno) en el sistema de siete bocinas del Accord.

Su imagen ahora se ve mucho más dinámica, con unas líneas más marcadas alrededor de la carrocería y un frente robusto con estilo deportivo. Se recurrió a los acabados cromados en la parrilla, marco de las ventanas, la tapa de cajuela y el escape, un recurso que está cerca del exceso, pero no encima de él. Es decir, para muchos es agradable; para otros cae en el ‘extracromo’. Como sea, es un detalle que cumple el objetivo de llamar la atención; en nuestra opinión, no sacrifica la elegancia ni el espíritu jovial del Civic. Le quitaron lo aburrido al Accord.

El Accord también ofrece un interior ‘refrescado’, a pesar de que fueron ligeros los cambios. Tiene ese look ejecutivo con toques rebeldes gracias al rediseñado tablero, que abandona las superficies redondas y planas para adoptar un estilo de profundidad envolvente. El conductor se siente más acogido en el interior, pues. También deja de lado los colores claros; realza la imagen con acabados tipo teclas de piano y madera, en tonos oscuros, para conservar la elegancia. Los asientos tienen mayor sujeción, a pesar de que siguen siendo amplios, lo que transmite una ligera sensación deportiva.

Otro elemento que aporta un aire moderno es el equipamiento: dos pantallas al centro del tablero; una para la navegación y datos generales del auto y la otra para el sistema de ‘infoentretenimiento’. Sí, ya eran parte del modelo anterior, pero ahora el sistema es compatible con Android Auto y “Carplay” para llevar al auto de inmediato al territorio “millennial”.

Lo que no cambió (además de las motorizaciones 2.4 litros y 3.5 litros) fueron las suspensiones, que al igual que el modelo anterior pecan de suaves. Es decir, aunque son muy buenas en el sentido del confort al momento de transitar por calles en mal estado o en carreteras, no inspiran un manejo divertido, a pesar de tener un motor (en nuestra prueba, el V6 de la versión EXL Navi) que puede dar el empuje franco de un deportivo y una buena transmisión automática de seis velocidades (el resto de la gama tiene una CVT). La excesiva amortiguación no siembra la semilla del dinamismo, sino más bien la de un manejo muy relajado.

Otra cosa que hay que decir es que es un modelo que no se lleva demasiado bien con los presupuestos familiares, ya que su consumo de combustible en ciudad ronda los 8 kilómetros por litro, a pesar de que tiene la función ECO. La cifra motiva a considerar cilindradas menores.

El precio es otro de sus contras, pues en las versiones altas es de los más caros del segmento, incluso más que el Mazda 6. Solo está por debajo del CC de Volkswagen.

El Accord 2017 ahora sí se antoja bastante, sobre todo cuando llegas a esa etapa en la que necesitas cambiar algunas cosas de tu vida. El rejuvenecido sedán te inspira a modificar tu propio “look”; dejar las camisetas de tu banda de death metal favorita y cambiarlas por una elegante camisa y saco. Pero eso sí, sin dejar de lado los jeans ajustados y un “playlist” de Foo Fighters.