Fotos: Francisco Ramírez/VANGUARDIA.
El segundo libro del escritor saltillense se desarrolla en tiempos de pandemia y cuenta las historias de un grupo de profesionistas que se aíslan en un antiguo convento y las relaciones que hacen con los pobladores cercanos

Con la llegada de la pandemia un grupo de jóvenes —uno de ellos no tanto— decidió convertir su aislamiento en uno más llevadero. Para ello, encontraron refugio en un antiguo convento abandonado en el centro de México; entre las historias que se cuentan para pasar el rato y las que se desarrollan entre los miembros del pueblo cercano, con los que entablan una amistad, es como se va hilando la propuesta de “Relatos del monasterio”.

Se trata del segundo libro del escritor saltillense Mario Dávila, quien después de hacer una crónica de algunas importantes personalidades y eventos de la región en “Gobernadores de Coahuila y personajes de Saltillo” (2019), ahora se adentra en el mundo de la narrativa con esta novela inspirada en el Decamerón de Bocaccio.

En entrevista con VANGUARDIA el autor nos contó cómo las circunstancias por la pandemia lo llevaron a querer actualizar esta premisa, ahora situada en el corazón del país y con un grupo de profesionistas cuyas trayectorias darán pie a las historias que contarán cada noche, además de ofrecer un retrato del México contemporáneo a través de estos personajes y de las interacciones que surgen con los habitantes del pueblo cercano.

“Está inspirado en el Decamerón, ahí se reúnen unos jóvenes en una iglesia en Florencia y deciden, para escapar de la pandemia, irse a una villa fuera de la ciudad y ahí empiezan cada día a contar un historia”, mencionó Dávila, “de ahí se me ocurrió recrear un poco de esto con diez jóvenes mexicanos, profesionistas todos de la Ciudad de México. Todos están conectados por internet, sus trabajos ya os hacían en home office, entonces para ellos no fue muy problemático esa adaptación”.

“Se van a un lugar en el estado de Morelos, un lugar no definido y encuentran un viejo monasterio abandonado, hacen ahí los trámites con el INAH y les dan permiso de estar ahí un tiempo mientras ellos se comprometen a hacer obras de rehabilitarlo para hacerlo habitable y se van a vivir por una temporada. Ese monasterio está a un kilómetro de un pueblito”, agregó.

Cinco hombres y cinco mujeres solteros, y uno viudo—equilibrados para ser políticamente correctos, comentó el autor—, que con experiencia en las artes, la biología, psicología, ingeniería, informática, leyes, economía, historia y política nutren esta narración enmarcada con sus cuentos, mientras que poco a poco, entre los lazos humanos, se desarrollarán unas más.

“Hay un economista que empezó a opinar en la historia que participó en la elaboración del Tratado de Libre Comercio, pero mi esposa me hizo ver que por las fechas en que se firmó ese tratado no podía ser de la misma edad que el resto de los jóvenes, entonces lo hicimos viudo”, comentó entre risas el escritor, 

El edificio en sí está inspirado en las memorias que el propio Dávila tiene de un monasterio que visitó en unas vacaciones hace años, en esa región del centro del país. En la historia sus mismos habitantes lo adaptan para que cuente con las facilidades necesarias para poder trabajar de manera remota y protegerse de la pandemia, e incluso sirve como base de apoyo cuando, en el clímax, visitantes y pobladores estarán más unidos que nunca luego de un terrible acontecimiento.

El libro aún está en busca de apoyo para su publicación, pero de momento ya está terminado el trámite de su registro ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor, mismo con el que ya tenía experiencia por su pasado libro, pero que ahora tardó un poco debido a la pandemia.