Lo anterior contrasta con lo que sucedió en otras partes del mundo, ya que, en casi todas las latitudes, dichos flujos fueron víctimas de la pandemia. ESPECIAL
Al desglosar los datos por subregión, CEMLA indicó que se observa un comportamiento de las remesas que no fue homogéneo

CIUDAD DE MÉXICO.- Gracias al empuje de los mexicanos y centroamericanos, las remesas que recibió América Latina y Caribe (ALyC) crecieron un poco más de 8% durante el 2020, con lo cual se convirtió en la región con el mejor resultado en el año de la pandemia, destacó el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA).

Con ello, suman 11 años consecutivos de crecimiento para la región, lo que reflejó el esfuerzo que realizaron los migrantes para mantener el apoyo a sus familiares en sus países de origen, en especial en tiempos tan apremiantes como los que provocó la crisis sanitaria causada por COVID-19, subrayó.

Lo anterior contrasta con lo que sucedió en otras partes del mundo, ya que, en casi todas las latitudes, dichos flujos fueron víctimas de la pandemia y mostraron reducciones importantes en comparación a años anteriores, enfatizó.

En un reporte que difundió este día el centro que funge como la Asociación de bancos centrales de América Latina, se pone de relieve que las remesas que recibieron varios países sirvieron para aliviar parcialmente el impacto de las crisis sanitaria y económica entre las familias beneficiadas.

También permitieron aminorar los desbalances que la pandemia creó en la cuenta corriente de la balanza de pagos, señaló.

Sin embargo, detalló que la fortuna que tuvo América Latina en general, no fue para toda la región.

Al desglosar los datos por subregión, CEMLA indicó que se observa un comportamiento de las remesas que no fue homogéneo.

Mientras que en Centroamérica, el Caribe y México, creció la recepción de dichos flujos, en los países sudamericanos, se registró una caída ligera que fue más acentuada en los andinos.

Destacó que la información que se tiene sobre el lugar de origen de estos recursos, parece apuntar a que esta diferencia se debe al tiempo de duración del confinamiento y el manejo de las medidas de protección, y apoyo a la población en los países en los que residen los migrantes.

Eso redujo sus posibilidades de mantener el apoyo a sus familiares, y se vieron obligados a enviar menos recursos, explicó.