Foto: Especial

Una película fallida, pero que no deja de tener su interés tanto por forma como por contenido, es el más reciente filme del cineasta Julián Hernández estrenada el jueves pasado en la plataforma de Netflix.

Se trata de “Rencor Tatuado”, el cual situado en la Ciudad de México en el año de 1995, sigue la historia de una vengadora anónima (Diana Lein), quien bajo un disfraz se encarga de seducir, drogar y tatuar en sus “partes nobles” a violadores de mujeres para hacerles sentir de alguna forma la marca que les queda a las víctimas de una violación de por vida. Hasta aquí todo bien, pero el problema es que, aunque la protagonista de la historia parece ser esta vengadora, esta gira desde su inicio alrededor del reportero de un canal cultural de televisión llamado Vicente Colmenares (Irving Peña, de “La Casa de las Flores”), quien en los primeros minutos de la película le comenta a su camarógrafo que su maestra de guion les sugirió que, si no entienden su vida no escriban sobre ella porque el espectador no tiene la culpa de eso.

Acto seguido, la cámara enfoca a Laura González (la ganadora del Ariel, Mónica del Carmen, por “Año Bisiesto”, de Michel Rowe) quien recuerda en un monitor televisivo el legado de Aída Cisneros, una artista y activista feminista que aparentemente se suicidó y Vicente está obsesionado con ella al grado de que está seguro de que es Aída quien está detrás de la identidad de la vengadora anónima. En esa búsqueda Vicente se topará con una red de corrupción que va desde políticos hasta comunicadores como una locutora de nombre Divinidad Martínez (Itati Cantoral), quien como muchas de la realidad frivolizan desde el autodenominarse como “la locutora de la voz sensual” problemas tan graves como los feminicidios y la violencia contra la mujer, telépatas o videntes en la tradición de “La Paca”.

Julián Hernández es uno de los cineastas mexicanos que, sin tener el reconocimiento equiparable entre los grandes públicos de su país al de compatriotas suyos Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón o Guillermo del Toro, ha puesto el nombre de México en alto cuando menos en un par de ocasiones en un foro muy importante del cine como el Festival Internacional de Cine de Berlín donde le han concedido en dos ocasiones el premio Teddy a la Mejor Película con Temática Homosexual del certamen, primero por “Mil Nubes de Paz Cercan el Cielo, Amor, Jamás Acabarás de Ser Amor”, en el 2003, y “Rabioso Sol, Rabioso Cielo”, en el 2009, que han sido comparadas por su estética de fotografía en blanco y negro, planos secuencia y otros elementos del lenguaje de cine a cintas de autores como Resnais o Pasolini.

Volviendo al inicio de este comentario, el hecho de que “Rencor Tatuado”  fue escrita no por el mismo Julián Hernández sino por una guionista llamada Malú Hacuja del Toro (“El amor de tu vida S.A.”) aunque Hernández tiene clara la dirección de su historia iniciando por la resolución de un misterio al estilo de Orson Welles con la ayuda de pistas que hacen alusión a un clásico de Luis Buñuel, en este caso sí tiene una mayor importancia que por respetar el texto llegue a frivolizar la inclusión de personajes de la diversidad que aquí como transexuales violentados pasan de sus protagonistas a objetos de deshecho, en pos de una comedia romántica inusual con algunos buenos momentos pero decepcionante al final.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com;

Twitter: @AlfredoGalindo

Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.