A medida que conocemos más sobre la enfermedad COVID-19 y sus consecuencias en las personas que han sufrido este padecimiento se abre un espacio de reflexión para analizar nuestras costumbres; formas de pensar; y la manera de relacionarnos con nosotros mismos, con quienes nos rodean y con el entorno que habitamos. 

Las circunstancias nos han orillado a hacer un alto. Tal vez, ya sea el momento de usar la bicicleta que está arrumbada, retomar la dieta que abandonamos por la falta de fuerza de voluntad, pensar en un plan de ahorro, invertir mejor nuestro tiempo libre o desarrollar aquel proyecto que nos apasiona y que vamos dejando para después.  

En pocas palabras, nuestro sentido del tiempo y el significado de la salud -mental, emocional y física- han cobrado un matiz muy diferente al que tenía hace unos meses

Quizá esto se deba a que las cifras de enfermos y muertes que crecen día a día se encargan de recordarnos lo vulnerables que somos ante las circunstancias que quedan fuera de nuestro control. 

En este contexto, abstraernos de lo que ocurre resulta casi imposible. En la familia se habla con mayor frecuencia de la enfermedad, los centros de trabajo tienen más contagios y las medidas gubernamentales se van modificando o adaptando a entornos cada vez más desafiantes. 

Con el actual panorama, los títulos, cargos o cualquier otra ambición profesional y personal quedan de lado para regresar aquellos aspectos más fundamentales de nuestras vidas. 

Cuidar de la salud, estar con nuestros seres queridos y procurar ambientes armónicos en los entornos cotidianos y comunitarios son ahora tareas fundamentales si deseamos salir mejor librados de la pandemia.   

El tiempo nos dirá qué tan preparados y capaces, estamos siendo en lo personal y en lo colectivo para enfrentar de manera resiliente esta crisis mundial que ha alterado la vida humana y el sistema económico global como probablemente ninguna otra enfermedad lo había hecho en el pasado.

Leonor Gómez Barreiro

Defensora del derecho a saber y promotora de herramientas de acceso a la información pública con periodistas y otros grupos de interés.

En el 2018 coordinó la investigación periodística Fideicomisos en México. El arte de desaparecer el dinero público. Investigación colaborativa entre México Infórmate y el Centro de Análisis e Investigación, Fundar.  

Becaria de la OEA,  Ford Foundation y CIDE, para adquirir  conocimientos sobre datos abiertos, políticas públicas de Estado abierto y herramientas de investigación periodística para el rastreo de casos de corrupción.

Fue coordinadora nacional de México Infórmate de 2016 a 2018. También ha impulsado proyectos de co-creación para el fortalecimiento de capacidades de la sociedad civil.