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Armando Villaseñor Martínez, subgerente de ventas de Dulcemania, señaló que las ventas cayeron desde que se declaró el COVID como pandemia

Con la prohibición de las posadas y las escuelas aún cerradas debido a la pandemia, los negocios de dulcerías presentan una caída en las ventas de hasta el 45 por ciento en comparación a los años anteriores, esperando que la celebración de cumpleaños incremente la venta de piñatas y bolos.

Armando Villaseñor Martínez, subgerente de ventas de Dulcemania, señaló que las ventas cayeron desde que se declaró el COVID como pandemia, ya que sus principales clientes, los niños, tuvieron que guardarse en casa, las fiestas fueron suspendidas, y la economía hizo que los patrones de compra se enfocaran en las necesidades primordiales del hogar, dijo Villaseñor.

“Las ventas fueron golpeadas fuertemente, entre un 40 y 45 por ciento, y a esto se sumó que cuando estalló la pandemia muchos acabábamos de comprar mercancías para el Día Del Niño y además teníamos inventarios de lo que nos había quedado de la temporada navideña, mercancía que al final tuvimos que rematar”, comentó el subgerente.

“En nuestro caso hicimos un esfuerzo muy grande y recurrimos a nuestros ahorros para no tener que despedir a ninguno de nuestros colaboradores, pero sabemos que, lamentablemente, muchos negocios tuvieron que cerrar de forma temporal o definitiva”, señaló sin dar una cifra exacta de cuántos negocios cerraron sus puertas.

“Considero que ante la magnitud de la pandemia, cuántos de nosotros no tenemos ya a algún familiar o conocido que se ha ido por este terrible virus y atraviesa por las consecuencias económicas tan graves que ha generado; la mayoría de las estrategias que se puedan implementar se quedan cortas.

“Sin embargo, agradecemos a los saltillenses por el apoyo y la preferencia que nos han regalado y, muy especialmente, en este periodo tan difícil. Nuestras oraciones y nuestros precios bajos para ellos por siempre”, agregó Villaseñor Martínez.

Entre las fechas que frustraron las ventas en mayor medida se encuentra el Día del Niño, detalló, donde escuelas hacen pedidos hasta de 200 bolos; luego el Día de Muertos, “cuando nuestros chiquitine salen a pedir golosinas a la calle”, recordó.

“Y para terminar, la temporada navideña, que es cuando las empresas y escuelas hacen sus posadas; y luego las levantadas, que este año deben hacerse de manera familiar”, lamentó.