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El relato secreto que narra la atroz persecución de una familia judía durante la Inquisición española en México

"Salvado por el Señor, de terribles peligros, yo, Yosef Lumbroso, declaro lo siguiente…”

Con estas 13 palabras empieza un relato que sigue cautivando a los historiadores, casi 500 años después de que ocurriera…

Se trata de la dramática vida y muerte de la adinerada familia Carvajal en el siglo XVI, cuyos pormenores volvieron a emocionar a los eruditos gracias a que la búsqueda de un pequeño tesoro nacional perdido, llegó a un final inesperado.

La pieza más llamativa de ese tesoro incluye un ajado manuscrito de 46 páginas escritas con letra casi microscópica.

Su autor, Luis de Carvajal, conocido como ‘El Mozo’, era un español que,  junto con su madre y sus hermanas, fueron encontrados culpables de ser ‘falsos cristianos’, por la Inquisición de la colonia española de México, en el siglo XVI.

Todos los miembros de la familia fueron condenados a ser quemados “en vivas llamas de fuego, hasta que se conviertan en cenizas”.

El tío poderoso
Luis de Carvajal, ‘El Mozo’, llegó a México (a Veracruz) con su próspera familia, a principio de la colonización.

Su tío, Luis de Carvajal ‘El Viejo’, gobernaba en ese entonces parte del norte de México y pronto hizo enemigos, incluyendo un virrey ávido de poder dispuesto a eliminarlo.

El ambicioso virrey descubrió que ‘El Mozo’ practicaba la religión judía en secreto, un crimen que era castigado con la muerte en los tiempos de la Inquisición española.

Enseguida un extracto del decreto de los Reyes de España, que así lo mandaba…

“Nosotros, don Fernando e Isabel por la gracia de Dios, Reyes de Castilla, León, Aragón [y otros dominios de la corona] (…) mandamos echar  y echamos de todos nuestro reinos y señoríos occiduos y orientales a todos los judíos y judías grandes y pequeños que en los dichos reinos y señoríos nuestros están y se hallan (…) y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras (...) Si algún judío (...) es encontrado en estos dominios o regresa, será culpado a muerte y confiscados todos sus bienes.

“Dado en esta ciudad de Granada el Treinta y uno día de marzo del año de Nuestro Señor Jesucristo de 1492”.

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Delator arrepentido
Cuando Luis de Carvajal ‘El Mozo’ fue detenido por primera vez, acusado de practicar la religión judía, las autoridades lo dejaron ir con una advertencia de entregarlo a la Inquisición.

 Pero lejos de renunciar a su religión, ‘El Mozo’ se convirtió en un líder de la comunidad judía clandestina de México.

Luis de Carvajal describió sus experiencias en un diario que firmó con el nombre de Yosef Lumbroso. Y cuando los inquisidores lo apresaron de nuevo unos años más tarde, fue condenado a muerte.

Antes de ser ejecutado, fue torturado tan brutalmente que reveló los nombres de 120 de sus parientes y amigos secretos, entre ellos su madre y sus hermanas.

El diario
 Se conocen los atroces detalles de la persecución de Luis de Carvajal porque éste logró mantener en secreto un diario que fue cuidadosamente escrito en letras diminutas (el cuadernillo no era más grande que un iPhone, de manera que podía esconderse fácilmente).

Luis de Carvajal escribió sobre cómo era ser un joven judío en el Nuevo Mundo, sobre su herencia religiosa y sobre la práctica de sus creencias, a pesar de los peligros que ello implicaba.

La familia sucumbe
Finalmente, en un acto público, el 8 de diciembre de 1596, a los 29 años de edad, el cuerpo de Luis de Carvajal o Yosef Lumbroso, ardió en la hoguera, junto al cuerpo de su madre y sus hermanas Isabel, Catalina, Leonor, y otros cuatro ‘herejes’.

Un escrito sobre el Juicio de Isabel, hermana de Luis de Carbajal, relata:

“Que sea llevada por las calles públicas desta ciudad en una bestia (precedida) de una voz de pregonero que manifieste su delito...[y sea traída al] lugar donde se le dará garrote hasta que muera y luego sea quemada en vivas llamas de fuego hasta que se convierta en çeniza y de ella no haya ni quede memoria”.

Desaparece el ‘tesoro’
Milagrosamente, el diario secreto de Luis de Carbajal  sobrevivió.

Y durante siglos, los delicados manuscritos estuvieron en el Archivo Nacional de México.

Atesorados como uno de los primeros escritos que documentan la llegada de judíos a América, fueron estudiados por investigadores de todo el mundo.

Pero en 1932 desaparecieron, dando lugar a sospechas entre el pequeño grupo de académicos que tenían acceso a los manuscritos (se cree que uno de ellos robó los preciosos diarios).

Después de todo, eran tan pequeños que alguien podía sacarlos fácilmente del lugar donde se encontraban.

Sin rastro de los documentos, la búsqueda de los mismos se suspendió y la pista de los manuscritos se perdió.

Y de repente...
Hace 18 meses los manuscritos aparecieron anunciados en el sitio web de la casa de subastas Bloomsbury de Londres.

Más de 80 años después de su desaparición, la casa de subastas Bloomsbury  ofreció a la venta lo que describía como “tres pequeños manuscritos devocionales, “probablemente escritos en México”. El precio de los mismos había sido fijado entre 1,000 y 1,500 libras esterlinas.

Un comerciante de libros raros los compró y luego los vendió a la casa de subastas Swann Galleries de Nueva York, donde llamaron la atención de Leonard Milberg, un coleccionista estadounidense de arte y objetos judíos.

Milberg dijo que el pequeño Diario de Luis de Carbajal cuenta una historia de intolerancia religiosa que hay que preservar para que episodios como aquellos no vuelvan a ocurrir. 

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Regreso a casa
Los investigadores del caso han reconocido que los manuscritos del Diario de Luis de Carbajal, recién encontrados, le pertenecen a México, así que después del hallazgo se ocuparon de lidiar con todos los organismos internacionales involucrados para lograr la repatriación de los mismos. Y cubrir los gastos necesarios para traerlos de vuelta a este país.

Después de ser expuestos en un museo de la Ciudad de México, fueron almacenados en una bóveda especial con temperatura controlada en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

Nadie quiere correr el riesgo de que las antiguas miniaturas vuelvan a desaparecer por otras ocho décadas.

BBCMundo