Vendedores que usan máscaras protectoras esperan por clientes en el popular mercado de alimentos de San Juan, en la Ciudad de México. El Gobierno capitalino ha cerrado museos, bares, gimnasios, iglesias, teatros y otros negocios/ (AP: Fernando Llano)
Los líderes del G-20, el principal espacio de deliberación política y económica del mundo, se reunirán en forma virtual hoy para discutir el establecimiento de una estrategia global y coordinada para hacer frente a la pandemia del coronavirus. La reunión seguramente versará sobre los catastróficos efectos económicos que se avecinan. La gran pregunta es si el presidente López Obrador participará en ésta con ánimo de escuchar y atender recomendaciones

El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció anoche que la mañana de hoy participará en la reunión virtual que sostendrán los líderes del G-20 -el principal espacio de deliberación política y económica del mundo- en la cual se discutirá la definición de una estrategia global y coordinada para hacer frente a la pandemia de COVID-19.

Que las principales economías del mundo decidan que es momento de hacer un frente global nos habla sin duda de la gravedad con la cual se está viendo en todo el planeta el avance del coronavirus y las amenazas que todos están identificando debido a ello.

Es previsible que la reunión de los líderes del G-20 versará esencialmente sobre temas económicos, pues respecto de la salud no hay mucho que hacer: mientras no se cuente con un tratamiento eficaz y una vacuna -lo cual tomará meses- lo que se requieren son acciones concretas para hacer frente al brutal impacto que sobre la economía tiene y tendrá la pandemia.

En este sentido, es relevante señalar que solamente tres países de este grupo no han anunciado aún un paquete de apoyos económicos que permitan a las personas y empresas afrontar la crisis y no perecer debido a ella: Turquía, la India y México.

La gran pregunta, por supuesto, es si el gobierno de López Obrador, que se ha mostrado insensible ante los reclamos de la iniciativa privada, acudirá a esta reunión con la expectativa de coordinar esfuerzos y participar activamente en las fórmulas de rescate económico que se discutirán.

Hasta ahora, para desgracia colectiva, el mandatario de nuestro país ha sido tajante en su posición: habrá medidas paliativas para quienes son beneficiarios de los programas sociales que su gobierno ha creado, pero las empresas pueden dar por descontado que no habrá ningún programa de apoyo para ellas.

No existe economía del mundo -por muy fuerte que sea- capaz de afrontar el impacto que implica la necesidad de parar sus actividades productivas aunque solo sea por unas pocas semanas.

La incertidumbre que en México existe se acrecienta por el hecho de que muchos empresarios simplemente no serían capaces de mantener su planta laboral en caso de tener que suspender sus actividades.

El sector servicios, sobre todo, es el que más está resintiendo ya los efectos con la cancelación de prácticamente todos los eventos sociales, las actividades de ocio y el consumo de productos y servicios. Millones de personas en todo el país dependen de la actividad de este sector y en este momento no saben cómo harán para sobrevivir si la crisis se prolonga por meses.

Es deseable por ello que la participación del presidente López Obrador en la reunión de esta mañana tenga como propósito escuchar, sin anteojeras ideológicas, lo que las principales economías del planeta planean hacer para enfocarse en las medidas que se pueden adoptar en nuestro país.

Si no lo hace así, a la psicosis que ya genera la posibilidad de contagiarse del virus seguirá muy pronto la desesperación de millones de personas que pueden ver desaparecer su fuente diaria de sustento.