Quién no coreó, bailó y brincó con el sonido enigmático, envolvente y festivo de la banda mexicana que tenía a uno de los saxofonistas más famosos del país

Desde si irrupción en la escena del rock nacional, nadie fue indiferente al sonido de una banda que mezclaba ska, cumbia, danzón, rock, reggae y punk. La Maldita Vecindad puso a bailar a un país entero y luego cruzó fronteras con un elenco de talentosos músicos conformados Rolando Ortega (Roco) vocalista, Eulalio Cervantes (Sax) saxofones, trompeta, guitarra, instrumentos árabes, didgeridoo, acordeón, teclados, Aldo Acuña (bajista) y Enrique Montes (guitarrista).

La banda se hizo popular con temas emblemáticos como "Pachuco", "El Circo", "Don Palabras" y "Kumbala", pos solo mencionar algunas, las cuales estaban aderezadas con atuendos e influencias de la década de los cincuenta como la cultura chicana, los pachucos y el zoot suit.

Hoy, se anunció el triste fallecimiento de Sax, uno de los miembros más queridos y celebrados de la banda y con estas canciones le rendimos tributo y le decimos adiós.

"Pachuco" es el primer tema del álbum ‘El Circo’, de 1991. Una verdadera joya del rock mexicano, cuya mezcla de ritmos ha hecho bailar a tres generaciones.

"Kumbala" Pertenece a su disco ‘El Circo’, de 1991. Es la quinta canción de este importante álbum que vendió cerca de un millón de copias. Su letra nos remonta a un bar de segunda y los personajes que pueden encontrarse en esta clase de sitios.

"El Gran Circo": Esta canción inspiró el nombre del álbum ‘El Circo’ de La Maldita. En su letra nos muestra los contrastes de la vida y la pobreza. Es una de las mejores canciones de protesta de la agrupación mexicana.

"Pata de Perro": Si te encanta andar de aquí para allá, viajando y disfrutando de la vida, las rimas de esta canción seguro te hacen vibrar. Está incluida en el disco ‘El Circo’, de 1991.

"Mojado": Forma parte del disco ‘Gira Pata de Perro’, de 1993. Es una obra maestra de ritmos e introspección. Para escuchar esta canción debes dejar todo atrás y cerrar los ojos, solo así permitirás que te seduzcan las trompetas.