El sueño es quizás la actividad fisiológica más importante del ser humano. Podemos pasar varios días sin comer o tomar agua y podemos sobrevivir, pero no más de 72 horas sin dormir con un alto riesgo de fallecer. Sin embargo, nuestros hijos, especialmente adolescentes, no lo perciben como algo muy importante. ¿Sabemos qué hacen nuestros hijos mientras dormimos? Nuestros padres para que nos durmiéramos solamente apagaban las luces y la diversión se acababa. Ahora apagan las luces para que empiece la fiesta. Nuestros padres simplemente apagaban la televisión, nos quitaban el libro o el juguete para dormir. Hoy, ¿cuántos papás se atreven a quitarles la tecnología para dormirlos? Muy pocos.

Un estudio publicado en enero pasado por Journal Sleep Medicine afirma que el adolescente canadiense duerme en promedio 6.5 de horas entre semana y 5 horas los fines de semana. Los expertos en sueño recomiendan dormir en la adolescencia entre 8 a 10 horas diarias. Encontramos que muchos de ellos duermen solamente la mitad. Cada día me enfrento con estudiantes universitarios que duermen sólo 4 horas casi todos los días. Cada semestre tengo clases que empiezan a las 7 a.m. y 8:30 a.m. y observo que muchos de mis alumnos llegan cansados, apáticos, dispersos, con poco esfuerzo y capacidad para aprender. En mi punto de vista, uno de cada tres estudiantes presenta trastorno de déficit de sueño. Lo más triste es que la causa no es por estudiar, hacer tareas o proyectos, se la pasan toda la noche en redes sociales, videojuegos, series de televisión o salen con los amigos hasta la madrugada a pesar de que es noche de escuela.

Hay otras explicaciones del por qué nuestros hijos duermen poco. Varios estudios demuestran que el consumo de alcohol (más de seis copas a la semana) disminuye el sueño hasta 6 horas. El consumo de bebidas energéticas con alto contenido de cafeína incrementa la producción de dopamina y noradrenalina, provocando la activación del sistema nervioso para mantenernos en alerta por la noche. Y si a esto le agregamos que los chicos están vapeando (fumar cigarrillos electrónicos) con altas concentraciones de nicotina se relaciona con periodos más cortos de sueño. Cerca del 30 por ciento de los preparatorianos padecen hipersomnia diurna, la cual consiste en sensaciones de sueño en horas inapropiadas, como en la escuela, y esto se relaciona con bajo rendimiento académico y aprendizaje. Muchos expertos recomiendan evitar horarios escolares tempranos para que los estudiantes tengan mejor aprovechamiento escolar. Pero no creo que sea la solución ya que el estudiante se dormirá más tarde porque el horario de la escuela se ha recorrido.

Expertos revisaron 864 estudios o investigaciones que relacionaban la duración del sueño y la salud. La conclusión más importante fue que los chicos entre 13 y 18 años deberían dormir entre 8 y 10 horas para adquirir una buena salud. Desafortunadamente, según estudios a nivel mundial, afirman que más 50 por ciento de los adolescentes duermen menos de 8 horas diarias. Otro estudio reciente demuestra que solamente el 5 por ciento de los adolescentes en Estados Unidos duermen lo recomendado por los médicos y el problema de déficit de sueño se acentúa más en adolescentes entre 15 y 18 años. Esto explica el incremento en los índices de suicidio, sobrepeso, pobre concentración, pobre rendimiento académico y deserción.

Padres, debemos trabajar en establecer horarios de sueño, evitar el uso de aparatos electrónicos e incrementar la actividad física. Hagamos un estacionamiento nocturno de celulares en nuestra recámara y sea el único lugar de abastecimiento de energía de pilas.

@JesusAmayaGuerr

jesus.amaya@udem.edu