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El 23 de noviembre sorprendió la propuesta de la Coparmex de incrementar el salario mínimo de 73.04 a 89.35 pesos diarios, esto es un incremento del 22.33%, que se  lograría en el transcurso de 2017, según se verificaría mensualmente con el nivel inflacionario, esto para elevar el poder adquisitivo de millones de familias en esta condición, o más de seis millones de trabajadores. 

Los salarios del trabajo especializado no se considerarían en esta estrategia. En principio, lo que el sector empresarial propone es interesante, tanto por el nivel salarial pírrico actual, como para fortalecer el mercado interno.

El pasado 1 de diciembre, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CNSM) acordó el incremento a 80.04 pesos a partir del 1 de enero de 2017, 4 pesos para elevar el poder adquisitivo y 3 pesos del componente inflacionario anual, esto es 9.58% y no el 4% promedio de los últimos 20 años. No se aclaró si en el transcurso del año dicho incremento se potencializaba según la propuesta empresarial inicial.

En 2015, institucionalmente el Gobierno del Distrito Federal –hoy CDMX - propuso incremento de entre 82 y 86 pesos diarios, como primer paso para que en largo plazo se ubicara en 150 pesos diarios para alcanzar la canasta básica alimentaria, pero la CNSM no aceptó la iniciativa.

Siempre pesa más la opinión del capital y la propuesta referida influyó en la reciente decisión, asunto que se puede analizar desde la perspectiva económica, pero también política. Ya que los salarios nacionales en promedio tienden a reducirse de manera absoluta y proporcional –resultado de la reforma laboral de 2012-, lo anterior puede apuntar a que es necesario fortalecer el mercado interno ante las posibles modificaciones al TLCAN por las que se incrementaran aranceles a productos mexicanos en EU y a importaciones de ese País socio.  Es decir que la demanda nacional garantice el reembolso de la inversión y la ganancia. Lo señaló el empresario Carlos Slim: “México se olvidó de la economía interna que por 50 años nos hizo crecer y es necesario que regrese a fortalecerla” y criticó la dependencia acentuada hacia la economía estadounidense (1 de diciembre). Aspectos que desde hace 30 años académicos y políticos ya habían señalado.

Pero resulta extraño que la propuesta empresarial se ofrezca en tiempos en que el tipo de cambio depreciado ya impacta el nivel de precios y se prevé que por esta causa la inflación se acelere, es decir cerrar el año, casi en 5% de inflación y 2017, rebasar esa cifra e incrementarse aún más la tasa de interés.  

Esto pudiera inducir a argumentar que el incremento salarial es la causa principal del aumento de precios y por tanto reducirlo posteriormente o mantenerlo así por muchos años.

LO POLÍTICO

La derecha radical fascista en el mundo, incluida la de EU, denuncia los efectos negativos de la globalización económica, sobre todo en el empleo y la inequitativa distribución del ingreso. En nuestro país, desde hace muchos años, diversos sectores han señalado estos efectos nocivos, opiniones desdeñadas y no tomadas en cuenta. 

Lo interesante es que la realidad muestra que el modelo económico neoliberal está estancado en el mundo, si no es que ya en caducidad plena, lo que no se había aceptado ni por políticos, ni por empresarios, ni por intelectuales orgánicos al servicio del capital.

El resultado electoral en el vecino País es una alerta para las elecciones federales de 2018. Por eso ahora sí es necesario atender los reclamos salariales de millones de mexicanos, demanda siempre enarbolada por las posiciones académicas y políticas de izquierda del País, para “ganar-ganar” en la relación capital-fuerza de trabajo.

SALARIO MÍNIMO

Economía y política. Dice el refrán: “cuando veas las barbas de tu vecino cortar… pon las tuyas a remojar”.