Recientemente la Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) emitió un comunicado en el que se detalla que en el segundo trimestre de este año disminuyó el poder adquisitivo del ingreso laboral en los hogares de algunas entidades del país, es decir que las familias con sus salarios redujeron la capacidad de adquirir la canasta alimentaria. 

En este comunicado se enlistan las entidades de acuerdo al porcentaje de dicha pérdida ubicando a Sonora en primer lugar con 14.2 por ciento y en segundo lugar a Coahuila con 10 por ciento, le siguen Sinaloa con 8, Yucatán con 7.5 y Morelos con 7 por ciento.

En primer término la explicación a esta dinámica es la depreciación del peso, es decir que al menos desde hace cinco meses la caída del tipo de cambio ya ha impactado el nivel de precios por los costos de producción y distribución de los bienes y servicios, lo que, a pesar del deslizamiento de la moneda nacional, anteriormente no se había presentado por los reducidos precios internacionales de las materias primas.

Por otra parte, hay entidades en las que la inversión extranjera directa se ha incrementado progresivamente con los efectos positivos en la cadena productiva, lo que implica más volumen de ingreso por contratación o por nivel salarial, o ambos.  Según la Secretaría de Economía, en Coahuila en los años 2010 a 2015 la IED acumuló 5,664.2 mil millones de dólares y en marzo de este año sumó 121.9 mmd, ubicándose en los primeros diez lugares en este rubro.

Para la entidad lo anterior implica más capital destinado a la contratación laboral (más de 136 mil empleos generados en cuatro años), lo que se refleja en el nivel de ingreso de la población en el empleo formal, ya que en los últimos cuatro años la tasa de crecimiento de  las personas que obtienen de hasta uno a dos salarios mínimos se ha reducido, positivamente el número de personas que obtienen de dos a cuatro salarios mínimos se ha incrementado, de ahí la rotación de personal en más del 6 por ciento y el incremento de los salarios de eficiencia, es decir los estímulos, incentivos y premios al desempeño laboral.

Si el promedio de desocupación en el país es de 4 por ciento –que se reduce en los últimos meses del año por el incremento del ingreso agregado- y en Coahuila  éste se ubica un punto por encima de esta cifra, teóricamente la explicación se encuentra en varios aspectos: las nuevas inversiones se instalan con alta innovación tecnológica en capital fijo con menos necesidad de mano de obra; la permanente incorporación anual de más jóvenes a la población económicamente activa; y, como posibilidad real, la migración interna por la atracción laboral por el capital invertido.

Si el ingreso agregado se incrementa, el nivel de demanda se comporta de la misma manera,  y si a esto se añade la depreciación del peso, el impacto negativo en el nivel de precios es un resultado esperado tarde o temprano.

La relación de las variables IED y desempleo un punto por encima del promedio nacional  se comporta de manera similar en las entidades donde la inversión se ha incrementado, como la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Estado de México y Sonora, se insiste, por la innovación y el incremento en la población económicamente activa.

Al contrario, menos IED y tasa de desempleo por encima del promedio nacional, esto es menos ingreso agregado y menos impacto en la demanda, por tanto el nivel de precios no tiene un impacto negativo considerable, sólo en algunos bienes por escasez debido a causas determinadas.

En términos de libre mercado previsiblemente la relación de  las variables mayor inversión- más volumen de ingreso-incremento inflacionario es directa. En todo caso, para efecto de que los precios no afecten el bienestar de las familias, en entidades con más inversión, como Coahuila, se deben incentivar los salarios de eficiencia con estímulos fiscales o de otra índole, con los que ganen tanto las empresas como la base laboral.