Tras eliminar el programa de fotomultas, en Saltillo se registran 65 por ciento más muertes en accidentes viales que cuando dicho programa existía.
Durante su campaña política y al inicio de su administración, el alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez Salinas, afirmó que es posible "salvar vidas sin tener que lastimar la economía de los saltillenses" y por ello canceló el programa de fotomultas al cual calificó de "recaudatorio". Dos años después, las estadísticas demuestran de forma contundente lo equivocado de su estrategia.

Los datos son contundentes e incontrovertibles: en Saltillo, entre 2017 y 2019 el número de víctimas fatales producidas por accidentes de tránsito creció 65 por ciento al pasar de 98 a 162, como lo informó VANGUARDIA en su edición de este viernes.

No hay lugar a las interpretaciones ni a los matices: durante 2018 los percances viales produjeron 20 muertes más a las registradas en 2017 y en 2019 el número de víctimas creció en 64, también en comparación con 2017.

¿Cuál es la razón para comparar los datos de 2017 contra la estadística de los dos años precedentes? Esencialmente una: 2017 fue el último año en el cual operó en la ciudad el sistema de fotomultas y fue nuestro actual alcalde, Manolo Jiménez Salinas, el responsable de suprimir dicho sistema.

En su discurso de toma de protesta, el 1 de enero de 2018, Jiménez Salinas calificó de “recaudatorio” el programa de fotomultas y, como buen político mexicano, aseguró tener una fórmula mejor para atender el problema de inseguridad vial: “vamos por la prevención, no por la recaudación”, dijo textualmente al asumir las riendas de la ciudad.

Convencido de su teoría, ofreció incluso condonar las multas impuestas a los automovilistas saltillenses en el periodo previo al mes de abril de 2017 y enviar al Cabildo un proyecto para garantizar la prevención ofrecida. Así nació el programa “Radar por la Vida”.

La “solución” de Manolo Jiménez, como lo demuestran los datos duros, no fue tal y las calles de Saltillo son hoy mucho más peligrosas. ¿Cómo responde el alcalde sarapero ante la evidencia? Curiosamente, suscribiéndose a la estrategia favorita del presidente López Obrador: negando toda responsabilidad en los hechos y repartiendo culpas.

“Podemos hacer todas las acciones de gobierno habidas y por haber, pero si de parte de la ciudadanía no hay una responsabilidad social, pues es difícil. Aquí es de las dos partes y las dos le estamos echando ganas”, afirmó el alcalde al cuestionársele sobre la estadística de 2020, según la cual en las primeras dos semanas de este año perecieron 12 personas en accidentes viales.

“Estamos trabajando desde hace tiempo con un proyecto que es ‘Radar por la Vida’. Estamos también con los filtros del antialcohol, que son filtros que más allá de ser recaudatorios, como venían siendo, son preventivos y de concientizar a la gente”, apuntó el munícipe.

En línea con la estrategia de “los otros datos” de López Obrador, el Alcalde saltillense refirió una presunta disminución en el número de víctimas fatales en el periodo en el cual ha gobernado la ciudad: “…tuvimos menos accidentes del 2018 al 2019, es el dato que tenemos”, dijo.

VANGUARDIA lleva un registro detallado de los percances viales ocurridos en la ciudad y la contabilidad de nuestros archivos es la citada al inicio de la presente colaboración. Siempre valdrá la pena, desde luego, revisar los otros datos del Alcalde y corregir en caso de encontrar evidencia en contrario.

Vale la pena precisar –porque la tendencia al reduccionismo y el facilismo discursivo es endémica entre nuestros políticos– la intención de este análisis: no se trata de contrastar las cifras registradas en las administraciones de Manolo Jiménez e Isidro López a partir de los orígenes partidistas de ambos, sino de llamar la atención sobre un dato puntual cuya relevancia está fuera de toda discusión: se trata de la pérdida de vidas humanas.

Resulta igualmente útil dejar clara la posición personal respecto del programa de fotomultas: coincido a la hora de calificarlo de “recaudatorio”, pero no por la imposición de las sanciones económicas, sino porque el dinero colectado mediante el cobro de las mismas no se utilizó para financiar un programa capaz de transformar la cultura vial de la ciudad.

Saltillo tiene graves problemas en este sentido. Al volante, de muchos de los autos con los cuales nos cruzamos en las calles de la ciudad, se encuentran personas a quienes no se entiende cómo pudo entregársele una licencia de conducir. O tal vez ni siquiera la tengan.

Volviendo al argumento del Alcalde, está muy bien eliminar los proyectos recaudatorios porque sólo tienen como propósito financiar a nuestra costa las múltiples ineficiencias del sector público. Pero está mejor sustituirlos por políticas o estrategias capaces de ofrecernos mejores soluciones.

Y en el caso específico de las fotomultas está muy claro cómo la idea de Manolo Jiménez empeoró la situación y eso se ha traducido en un hecho catastrófico: la muerte de más personas a causa de los accidentes de tránsito.

La estrategia de las fotomultas era inadecuada –o estaba equivocada– porque sólo buscaba meterle la mano en el bolsillo a los saltillenses. Pero al menos tuvo un efecto positivo: redujo el número de hogares saltillenses enlutados a causa de la inmoderada velocidad con la cual se conduce en la ciudad.

Es hora, don Manolo, de reconocer el desatino de su propuesta y de rectificar en la estrategia. O tal vez a usted no le importe la acumulación de muertos, ni siquiera porque tal vez esté perdiendo votos de camino a su próxima aventura electoral.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

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