Foto: Josué Rodríguez
La denominación se otorgó gracias al esfuerzo de muchos para el que el municipio de Guerrero, el tercero de los estados del norte y noreste de México fuese distinguido como Pueblo Mágico.

Al rendir protesta como presidenta municipal para el periodo 2018, Matilde Estrada Torres, aseguró que tres rubros importantes se impulsaran, destacando la salud educación y turismo.

A dos años de haberse otorgado la denominación a Guerrero, Coahuila, como “Pueblo Mágico”, la alcaldesa aseguró que se continuara impulsando la promoción de esta zona a nivel nacional e internacional, por sus atractivos culturales, históricos y cinegéticos. 

Reconoció el trabajo que se ha hecho por la seguridad, lo que hoy permite la tranquilidad y la llegada de visitantes a este municipio lleno de riqueza natural e historia, como es la Misión de San Bernardo. 

Destacó que la denominación se otorgó gracias al esfuerzo de muchos para el que el municipio de Guerrero, el tercero de los estados del norte y noreste de México fuese distinguido como Pueblo Mágico.

“Ahora queda un gran trabajo por hacer tanto en educación y salud, por lo que es misión de todos, como es el lema de la administración 2018, para impulsar con infraestructura para que al municipio continúen llegando más visitantes, y que conozcan la historia, su cultura y su gente”, afirmó.

Destacó que también dentro de los proyectos de mediano y largo plazo, se gestionara ante el gobierno federal, presupuesto para la construcción de una planta tratadora de aguas residuales y la red de drenaje, entre muchas otras.

El atractivo: La Misión de San Bernardo

En esta población ubicada aproximadamente a 20 minutos de Piedras Negras, yacen las ruinas de la Misión de San Bernardo, punto fundamental durante la colonización de Texas.

En enero de 1700, llegó a lo que hoy es villa Guerrero un grupo de franciscanos del colegio de la Santa Cruz de Querétaro, encabezados por fray Diego de Salazar, San Juan de Buenaventura y fray Francisco Hidalgo. 

El virrey José Sarmiento y Valladares, conde de Moctezuma y Tula, ordenó en la Cédula del 28 de marzo de 1701, que se formara una compañía volante en el presidio de Río Grande; así que, en el lugar que hoy ocupa villa Guerrero, fue fundado el presidio de San Juan Bautista del río Grande del Norte. 

En 1702 se construyó la Misión de San Bernardo, teniendo una importante influencia durante el siglo 18 en el proceso de colonización que se realizó en lo que hoy es territorio de Texas, ya que aquí se establecieron los primeros grupos de colonizadores que partieron hacia el norte del río Bravo y fundaron lo que hoy es San Antonio. 

Las ruinas formaron parte del Complejo Misional Franciscano del Río Grande del Norte, que encabezó el capitán Diego Román, quien ayudó en la defensa de los colonizadores en contra de las tribus de indios rebeldes que habitaban esta región.