Foto: Omar Saucedo
Cada viernes después de las 4:00 de la tarde, decenas de distribuidores se citan con sus compradores para hacer entregas

Pese a que la pandemia de COVID-19 todavía no termina, cada viernes en la Plaza de Armas de Saltillo las medidas de sana distancia se han vuelto cada vez más complejas debido a las entregas de productos que se ofertan por internet.

El famoso “¿Dónde entregas, neni?”, con el que fue trolleada recientemente la artista angolsajona, Katy Perry, es una realidad en Saltillo, que aun con la pandemia no se ha detenido.

Cada viernes, después de las 4:00 de la tarde, decenas de distribuidores se citan con sus compradores para hacer entregas de productos en la Plaza de Armas de la ciudad, que actualmente son difíciles de conseguir a un precio bajo en el mercado establecido.

Entre los productos, se pueden encontrar desde artículos para la casa, ropa, accesorios, bisutería y piezas únicas de todo tipo de productos.

Los comerciantes, en su mayoría mujeres, forman parte de un grupo de economía alternativa que se maneja a través de páginas de internet; sin embargo, en medio de la pandemia dicho grupo cada vez se ha vuelto más y más grande, evitando la efectividad de las medidas de sana distancia.

Además de la gran afluencia que este tipo de alternativas ha generado en el primer cuadro de la ciudad, en las calles aledañas también ha generado que cada fin de semana el tránsito en la zona se vuelva más complicado.

Al igual que en la Plaza de Armas, existe otro grupo de comerciantes que se reúne en otros lugares como el Salón Obreros ubicado en la calle de Allende.