Frío. Shields no tuvo una buena salida al llevarse la derrota en apenas dos entradas y un tercio que se mantuvo en la loma. / OMAR SAUCEDO
Apenas en la segunda entrada la batería felina comenzó una feria de imparables en las que lograron anotar tres carreras antes de que Shields pudiera salir del atolladero.

Tigres pegó primero y Saraperos ya no pudo recuperarse, por lo que los de casa terminaron perdieron 4-2 en el primero de la serie contra los felinos de Quintara Roo.

El enfrentamiento entre Jeff Shields y Pablo Ortega se auguraba un buen duelo de pitcheo, pero fue el norteamericano quien se metió primero en problemas.

Apenas en la segunda entrada la batería felina comenzó una feria de imparables en las que lograron anotar tres carreras antes de que Shields pudiera salir del atolladero.

En la parte baja de la segunda Juan Miranda disparó cuadrangular que daba esperanzas, pero Pablo Ortega pudo apagar el fuego.

En la tercer alta nuevamente el norteamericano se metió en problemas y tras llenar la casa de felinos, Iker Franco empujó una carrera más con sencillo al jardin izquierdo.

Noé no dudó en mandar a Shields a las regaderas y le dio la responsabilidad a Jesús Carlos, quien salió del apuro sin más daño para el equipo de casa.

Los Saraperos no pudieron responder y fue hasta la sexta baja cuando Mario Lisson pudo hacerle nuevamente daño a Pablo Ortega al conectarle otro jonrón solitario y nuevamente el lanzador de Tigres no aceptó más daño antes de dejar el montículo en esa entrada, llevándose entre las manos su quinto triunfo de la campaña.

Raúl Barrón y Josh Judy no tuvieron problemas en sus respectivas labores antes de entregarle el juego a Ramón Ramírez para que buscara su tercer salvamento de la campaña.

Por  parte, el bullpen de Saraperos tuvo mucha actividad, ya que en total Noé Muñoz mandó a la loma un total de ocho lanzadores, incluyendo al abridor.

Saraperos no comenzó de la mejor manera la visita de los Tigres, pero aún tiene esperanzas de pelear por la serie, igual que ocurrió la semana pasada en Quintana Roo.

Vanguardia