En julio pasado, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) sorprendió a medio País y sobre todo a Coahuila al revelar ciertas predicciones sobre el comportamiento que tendría México en el tema de los contagios por COVID-19.

De acuerdo con el estudio titulado “Estimaciones del Modelo Gompertz para México”, Coahuila tendría su pico de contagios en noviembre y sería el último estado del País en terminar con la epidemia. Hasta septiembre de 2021.

En su momento hubo voces que pidieron no desestimar el estudio y a una instancia como el Conacyt; otras, también, que criticaron la predicción y el modelo, un modelo que según la página de internet lo explica como “un modelo flexible que permite proyectar regiones en diferentes etapas de la pandemia, además de ser adaptable al permitir incorporar intervenciones. Este modelo sigue la dinámica de su ecuación diferencial correspondiente, por lo que fue tomado como un modelo empírico con propiedades afines al comportamiento de una epidemia”. Las estimaciones se obtienen a partir de datos del Gobierno Federal y pueden consultarse en https://cutt.ly/8g9F0fC.

La realidad es que hoy, a mitad del mes de noviembre, Coahuila efectivamente vive su pico de contagios, sobre todo en zonas como La Laguna y la región Sureste.

En La Laguna, por ejemplo, este noviembre se ha roto el récord de personas hospitalizadas. El viernes, el gobierno de Coahuila reportó 359 casos en Torreón, la cifra más alta en el periodo de pandemia. Otro dato que también orilla a reflexionar: en todo octubre sumaron 100 personas fallecidas en Torreón; mientras que en 14 días, Torreón sumaba 118 fallecidos.

Y desafortunadamente el pico de contagios llega en un momento en que el personal médico está fatigado, sin fuerzas. Diferentes instancias de salud, desde el sector privado hasta el público, reportan faltantes de médicos para atender la emergencia. El tema de la falta de médicos es un problema serio. Los contagios, fallecimientos, licencias, incapacidades, vacaciones y hasta el hecho que muchos ya no quieren entrar al área, ha provocado que el tema esté al borde del colapso.

Los hospitales y laboratorios están saturados. La disponibilidad de camas se ha tenido que ampliar, y pese a ello, los niveles siguen estando por arriba del 80 por ciento.

Las declaraciones de actores locales no son nada halagüeñas. El gobernador Miguel Riquelme Solís habló en la semana de 25 casos de reincidencia, donde en 10 de ellos los síntomas eran más graves que la primera infección.

El doctor Rafael Argüello Astorga, director del Instituto de Ciencia y Medicina Genómica y una institución médica por su amplio currículum, habló de altos niveles de positividad en las últimas pruebas que han realizado en su laboratorio, al grado de que 6 de cada 10 pruebas que realizan, resultan positivas.

El especialista no dudó en exigir medidas más enérgicas por parte de la autoridad, pues consideró que pensar que la gente va a tomar conciencia, es dejarlo a la suerte. ¿Coincide?

AL TIRO

El panorama no es alentador. Si la predicción del estudio del Conacyt fue cierto, estaríamos hablando que efectivamente noviembre sería el punto álgido en los contagios, es decir, que a partir de ahora todos veríamos una luz en el tema COVID. Si se equivocaron, quiere decir que habría un pico de contagios aún más alto que el que vivimos. Por consecuencia nos enfrentaríamos a más problemas de carácter humano y de infraestructura. ¿Se imagina? Nos enfrentaríamos a la necesidad, ahora sí innegable, de tomar acciones más enérgicas para restringir la movilidad.

Pero si nos quedamos con el acierto en la estimación habría entonces que voltear a ver y hacer caso, ahora sí, a la otra predicción que hicieron en su momento: la curva de Coahuila se extendería hasta septiembre del próximo año.

Así que, por si las dudas, si vive en Coahuila, mejor no haga planes.