Foto: ORLANDO SIFUENTES
El conato de incendio hizo entrar de nuevo en acción a elementos del cuerpo de Bomberos

En el negocio Harimasa, bodega contigua a Materias Primas del Norte consumida por el fuego el pasado miércoles las llamas se reactivaron de manera controlada la mañana de este viernes, por lo que al menos una decena de bomberos y personal de Ecología Municipal apoyaron para sofocar el fuego.

Fuera de la bodega se ven pilas interminables de toneles y cajas de aceite comestible que fueron retiradas para evitar otra desgracia y a pocos metros, don Francisco de León observa las acciones de seguridad y revisa el exterior de su casa.

Este hombre vive con su esposa, ambos de la tercera edad, sobre la calle 24 de Febrero en la colonia San Ramón; su patrimonio es una colorida casa pintada de un color durazno intenso, y a pesar de que quedó integra, no se podrá habitar unos días por el intenso olor a chamuscado y las gran cantidad de humo que no cesa desde hace tres días.

“Damos gracias a Dios porque no llegó el fuego hasta la fabrica de cartón, damos gracias a Dios porque esto pasó de día, si hubiera sido de noche no estaríamos para contarla”, dice.

 

Y es que esta vivienda, de un solo piso y un patio trasero enorme, queda justamente atrás de ambas bodegas, es la casa habitación más cercana al lugar del siniestro, “y de milagro no pasó nada, deveras no se quemó nadita, pero sí nos llenamos de humo”, narró don Francisco.

Este viernes es el tercer día que pasan lejos de su patrimonio y duermen en casa de uno de sus hijos, pues el olor es insoportable.

En el sitio aun se puede observar una intensa acumulación de humo, además de que el olor que se ha impregnado en todo ese sector es bastante molesto, pero a pesar de todo esto, los bomberos y trabajadores de los negocios siguen al pie del cañón tratando de sofocar las llamas y rescatando mercancía de entre los escombos.

Aunque los encargados laboraron con los bomberos toda la mañana, los vecinos de estas bodegas fueron quienes únicamente volvieron a su patrimonio por algunos cambios de ropa pues es el tercer día que duermen fuera de casa, ya que no podían respirar por el humo y los malos olores que inundan toda la colonia.

Juan Francisco de León y su esposa, ambos personas de la tercera edad, prefirieron marcharse a casa de uno de sus hijos por el miedo a que las llamas vuelvan a surgir, pues su casa queda justo enmedio de ambos bodegones.