Joaquín Guzmán Loera 'El Chapo' / Foto: Especial
Durante su primera declaración en el juicio en contra del capo, Dámaso López dijo que también recibía pagos de 50 mil dólares

Con pagos de 50 mil dólares, una casa y gastos de emergencia de un hijo accidentado, fue como Joaquín El Chapo Guzmán se ganó la fidelidad de Dámaso López Núñez, El Licenciado, subdirector de Seguridad y Custodia en el Penal de Puente Grande, cuando el capo se fugó. 

En el inicio de su participación en el juicio, El Licenciado, arrestado en la Ciudad de México en mayo del 2017, se dirigió al acusado como "mi compadre" y recordó cómo estando preso El Chapo comenzó a llenarlo de peticiones que iban desde la de poder traer tenis hasta ingresar mujeres. 

Dijo que él renunció a su cargo en septiembre del 2000 por una investigación federal en curso por corrupción en ese penal y que ya no volvió a encontrar trabajo, por lo que aceptó colaborar con Guzmán Loera siete meses después de su fuga, primero consiguiéndole casas y ranchos y ya después armando la logística y negociaciones con los colombianos para trasladar cocaína de Sudamérica a Sinaloa. 

Dámaso López Núñez confirmó la versión de la fuga de El Chapo en un carrito de lavandería y agregó que al capo le parecía injusto que estuvieran presos 50 custodios que nada tuvieron que ver con su evasión; por eso el líder del cártel de Sinaloa pretendía ayudarlos a través de sus abogados. 

Dijo que la idea de su fuga fue repentina y motivada principalmente por haber escuchado que había una orden de extradición en su contra.

El testimonio de El Licenciado se prolongará por la tarde y se prevé que dure hasta el jueves.