Escenarios económicos y financieros nada alentadores para 2021. Un recrudecimiento para el próximo año de la pandemia de salud que estamos viviendo hace pensar que prácticamente el primer semestre del mismo será más caótico que este cierre del año. Las finanzas tendrán una mutación practicante al 100 por 100 de cómo son llevadas hoy día por particulares, empresas y Gobierno.

Restricción del capital humano, limitación de la capacidad instalada de los negocios así como prepuestos austeros de los gobiernos tanto federal como de los estados sin fondos de seguridad, hacen pensar que la dinámica de la economía va a ser muy cautelosa. Según datos oficiales la caída del PIB para este año se prevé cerrara en un 7.4 por ciento, la más fuerte desde las crisis de 1932 y 1994. Cabe señalar que este indicador reportó en junio una contracción histórica del 18.7 por ciento.

Estamos en la espera de que la Secretaría de Hacienda Federal envíe el paquete económico con el cual va operar el país en 2021 y que requiere ser muy responsable, innovador, solidario con los empresarios y equitativo con los gobiernos. Sin embargo, para esta ocasión el escenario es atípico pues seguramente esta propuesta se estará topando con una baja recaudación de ingresos por concepto de tributaciones, participaciones e ingresos petroleros.