Pero no se puede decir... Que hubo de "todo". Dejó tristezas, muertes y desolación, ya que en la mayoría de los campos de la vida nacional, regó marcas indelebles que llevaremos mientras tengamos vida, esperando no vuelvan a pasar esas horas amargas, que se sucedieron unas tras otras, de día y de noche, después del sorpresivo, fatal y violento sismo, que dejó destrucción por todos lados de la Ciudad de México, como "nunca" ¡jamás!.