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Hulusi Akar, ha advertido al general Jalifa Hafter, jefe del bando rebelde en la guerra civil de Libia, que cualquier ataque contra las tropas turcas en el país africano conllevaría una respuesta militar

Estambul.- El ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, ha advertido al general Jalifa Hafter, jefe del bando rebelde en la guerra civil de Libia, que cualquier ataque contra las tropas turcas en el país africano conllevaría una respuesta militar, informa este domingo el Ministerio de Defensa turco.

"Este criminal de guerra y asesino Hafter y quienes lo apoyan deben saber que si se lleva a cabo cualquier ataque contra las fuerzas turcas consideramos objetivo legítimo las fuerzas de Hafter en cualquier lugar. No tendrán a dónde huir", advirtió Akar durante una visita a Libia iniciada ayer.

Describió a Hafter, que recibe apoyo de Rusia, Arabia Saudí, Emiratos y Egipto, como "golpista, peón de fuerzas exteriores y juguete de otros" y aseveró que "no todo el mundo que se compra un uniforme puede ser mariscal", en alusión al rango militar de Hafter.

Akar hizo estas declaraciones, difundidas hoy en la web de su Ministerio, al cenar anoche con el contingente militar turco que Ankara envío a Trípoli en enero pasado para respaldar el gobierno del primer ministro libio Fayez al Serraj, asediado por las fuerzas de Hafter.

La intervención turca cambió el equilibrio de fuerzas y permitió a Al Serraj, cuyo gobierno está reconocido por Naciones Unidas y la Unión Europea, recuperar terreno, antes de proclamarse un alto el fuego con negociaciones de paz en noviembre pasado.

Akar se reunió ayer con el ministro del Interior libio, Fathi Bashaga, un político que ha protagonizado tensiones con Al Serraj este otoño y al que se le considera un posible candidato a reemplazar al actual dirigente.

El ministro turco criticó también la misión Irini de la Unión Europea, cuyo objetivo es vigilar el cumplimiento del embargo de armas contra Libia, lamentando que "se ha empezado sin ningún tipo de coordinación con el Gobierno libio legítimo, sin cooperación y sin una decisión clara de Naciones Unidas".

Irini es así "una operación parcial, injusta y de dudosa legalidad" que "no se puede aceptar", dijo Akar, cuyo Gobierno ha criticado ya anteriormente que la misión europea solo controla las rutas marítimas por las que llega material a Trípoli, pero no las aéreas que usan los Estados árabes para enviar armas a Hafter.