Con Trump nada es seguro, su personalidad bipolar y su política de simulación obligan a estar vigilantes a sus cambios de humor

Lo que queda del Partido Acción Nacional (PAN) está en la figura de sus líderes, quienes de plano han perdido la memoria y la mesura. El dirigente nacional de ese partido declaró que el presidente Andrés Manuel López Obrador mostró sumisión y mancilló nuestra dignidad. ¿Qué dice? El PAN hablando de dignidad. ¿Recordará este hombre que su último presidente, Felipe Calderón, tuvo que entrar por la puerta trasera al Congreso de la Unión ante su triunfo cuestionado y desconocido por la oposición partidista, por lo que fue llamado el presidente espurio; recuerda que por ello para conseguir un mínimo de legitimidad declaró la guerra al narcotráfico y comenzó un baño de sangre en el País? ¿Quién mancilló a México? Le podría mencionar 100 horrores más de ese gobierno y del de Vicente Fox.

La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a todas las importaciones de Estados Unidos provenientes de México si éste no lograba controlar el flujo de migrantes que transitan por territorio mexicano hacia su país, advirtiendo que comenzaría con un 5 por y que éstos podrían llegar hasta el 25 si el problema persistía, acarreó desconcierto e incertidumbre en el Gobernó Federal y en todos los sectores del País, a pesar de ser absurda y dañina para las dos economías. Trump se lava las manos y echa sobre el Gobierno Federal de AMLO la responsabilidad de frenar a los migrantes.

La convocatoria del presidente López Obrador a la manifestación en Tijuana por la “Unidad en Defensa de la Dignidad de México” fue en realidad el olvido de la maldita vecindad y el trazo de otra ruta porque “no hay para dónde hacerse”. En su bien preparado discurso en la frontera de Baja California, el Presidente se esmeró en la actitud conciliadora, tendiendo la mano a Goliat, al ogro que pretende aplastarnos a cambio de reelegirse porque para él acá están los violadores, los delincuentes y los malhechores. 

En su excelente y puntual recorrido histórico, AMLO subrayó en su discurso la cooperación binacional y elogió las relaciones amistosas ejemplares que mantuvieron Franklin Delano Roosevelt y el presidente Lázaro Cárdenas, además dijo que México peleó al lado de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial; aunque AMLO no ignoró las ominosas intervenciones y los agravios como el de 1847 que nos costó cederles a los norteamericanos más de la mitad de nuestro territorio.

Un dato importante que ofreció AMLO es que a partir de la imposición de los Acuerdos de Washington, fincados en el modelo neoliberal, millones de mexicanos cruzaron el río Bravo en busca de la subsistencia económica y mejores niveles de vida, pero enfrentaron la discriminación, los atropellos y la persecución policial. 

La comunidad mexicana la forman aproximadamente 36 millones de personas, de las cuales 15 millones son nacidas en México; los mexicanos realizan el 30 por ciento de las labores agrícolas, el 20 por ciento de las tareas en la construcción y el 15 por ciento en la industria turística, ellos contribuyen a la economía mexicana enviando más de 33 mil millones de dólares anuales con las remesas que son fundamentales para la economía de nuestro País. 

El Presidente abundó en datos precisos sobre las causas de la migración centroamericana, que no son otras que las carencias materiales, la marginación, la inseguridad y los riesgos de perder la vida. Celebró que el gobierno norteamericano, mediante el acuerdo de la delegación mexicana, suspendiera indefinidamente la imposición de aranceles porque de haberlo hecho el gobierno mexicano igualmente se habría visto obligado a aplicar restricciones comerciales a mercancías importadas desde el vecino país.

México propone establecer un alto a la migración mediante el impulso al bienestar y la seguridad en sus puntos de origen y procurar la fraternidad entre las sociedades y los pueblos. Aunque el principal de los acuerdos con Washington, y muy cuestionado por cierto, fue el despliegue de 6 mil elementos de la Guardia Nacional a la frontera sur para resguardar el flujo migratorio, con especial cuidado al respeto de los derechos humanos.

Con Trump nada es seguro, su personalidad bipolar y su política de simulación obligan a estar vigilantes a sus cambios de humor. La única esperanza para México es que al iniciar el periodo electoral estadounidense aparezca un candidato demócrata que lo pueda frenar, en tanto México seguirá pagando los platos rotos en materia migratoria, pero sin duda debe apelar a una política de prudencia y moderación.

Horizonte Ciudadano