Nota: Con la intención de procurar el interés superior de los niños que aparecen en este reportaje, así como para evitar problemas en los procesos jurídicos de las víctimas, algunos nombres fueron cambiados u omitidos, el resto de la historia -lamentablemente- es verídica.

México está considerado como uno de los lugares más peligrosos para ser niño, pero nadie está listo para esa conversación. Un pequeño que experimenta dolor o abuso, sueña con que alguien o algo llegue a rescatarle. Pero, es el reconocimiento del trauma y la misma persona quien puede salvarse a sí misma. Este reportaje está construido con testimonios directos, cuadernos compartidos por la Comisión Nacional de Derechos Humanos e investigaciones periodísticas realizadas en el Estado. Algunos nombres fueron cambiados, para proteger el anonimato y bienestar de las víctimas.

Corrupción de menores: Mil maneras de podrir la inocencia

A Lucía su papá le inyectaba “poquita” heroína, porque no le gustaba cuidarla a ella ni a sus hermanos. Tenía seis años. Su papá era albañil y su mamá ejercía el trabajo sexual. Ambos eran adictos a pastillas psicotrópicas y otras sustancias “duras”. Una de sus únicas diversiones era treparse a una repisa y observar hacia afuera con su hermana. Solo Dios -si es que existe- sabe qué se imaginaban las chiquillas, pero pronto dejó de hacerlo porque a través de esa ventana veía llegar a su mamá con hombres y dice “nosotras teníamos que hacer, teníamos que atender a los hombres”.  

“Mi amá no dejaba que nos penetraran, no más que nos tocaran y nosotras les hacíamos sexo oral.  Mi hermana la mayor, era la que tenía que meterse con los hombres que traía mi amá […] Hacer el amor con ellos […] Si no hacía lo que me decía mi mamá, me castigaba, me quemaba el cuerpo con cigarros, me pegaba con la banda del cooler, me subía descalza arriba del tanque de gas y ahí me dejaba […].” narra en el marco de un estudio de la CNDH titulado: Estudio: niños, niñas y adolescentes víctimas de crimen.

Lucía sabía que eso estaba mal. Desconocía que hay un término legal para los delitos de los que fue víctima: corrupción de menores. Y se establece que lo comete quien induzca, procure, facilite u obligue a un menor de dieciocho años de edad o a quien no tenga capacidad para comprender el significado del hecho, a realizar actos de exhibicionismo corporal, lascivos o sexuales, prostitución, ebriedad, consumo de narcóticos.

Lucía forma parte de las estadísticas: De 2015 a 2019 se tiene registro de 7,386 niñas, niños y adolescentes víctimas de este delito, representan 67.4% respecto al total nacional; cerca de 7 de cada 10 de estas víctimas son niñas y adolescentes mujeres.

Las entidades que acumulan más casos de victimización por este delito son Baja California (1 038), Nuevo León (938), Jalisco (766), y Guanajuato (697), en esta última entidad 81.3% fueron niñas o mujeres adolescentes. El mes que registró el mayor número de niñas, niños y adolescentes víctimas de este delito fue marzo (182) y junio de 2019 (183), siendo este año el que acumula el mayor número de víctimas."

Feminicidio: Fátima, Milagros y las cicatrices que nunca cierran

Mientras Fátima era víctima de feminicidio por parte de un vecino, justo en ese preciso momento, las autoridades defendían de pie los monumentos de la ciudad. Las estatuas, los hemiciclos, los rostros de cobre estaban bien cuidados, mientras un degenerado le pintaba las uñas, como parte de su ritual enfermizo antes de asesinarla y dejarla en un baldío. El resto es historia y aunque él y su cómplice, ya están en prisión. No es el único caso que ha sucedido en México de esta naturaleza.

Entre enero 2015 y diciembre de 2019, el SESNSP registra 3,751 feminicidios en todo el país, 356 han ocurrido entre la población de 0 a 17 años, es decir, uno de cada diez feminicidios en el país afecta a niñas y adolescentes.

De acuerdo a la modalidad en la que se cometen los feminicidios contra niñas y adolescentes, 16% ocurrieron con arma blanca; 14% por arma de fuego; 65% se cometen “con otro elemento, o con otros medios”; y en el 5% restante no se especifica el medio."

Milagros, una pequeña de 2 años y medio entra en esa estadística. La modalidad no quedará clara nunca. Su padrastro, Édgar estaba bajo su cuidado. Fue solo un turno en el que su mamá salió a trabajar a una maquila y su abuela tuvo una recaída de salud. Fue cuestión de horas para que además de asesinarla, fuera violada. 

El hombre le llamó para avisarle que la pequeña se había caído de la cama. Pero la autopsia dice otra cosa. Daño craneoencefálico, golpes en el abdomen y  una suerte de torturas que nadie debería de leer, menos de padecer. Milagros falleció el martes 14 Mayo de 2019. Su familia se ha enfrentado al acoso y agresiones por parte de la familia de Édgar.

Homicidio culposo: Segundos que cambian la vida

El Homicidio Culposo es la muerte causada por una persona a otra de manera ilícita, esto es en violación de la ley penal, pero sin la intención. Es decir por algún accidente u omisión.

Otro caso desolador fue el de José Eduardo. Su mamá, taxista y madre soltera se contagió de coronavirus. Pidió ayuda a su familia para cuidar de sus cuatro hijos, pero José Eduardo insistió en permanecer con ella para cuidarla. A sus catorce años, el pequeño llevaba una casa y alimentaba a su mamá quien perdió bastante peso y tuvo crisis agudas. Finalmente tuvo que ser hospitalizada. 

En esos días cumplió años y una fundación le regaló un pastel y algunos obsequios. Pronto su mamá sería dada de alta y José Eduardo podría volver a abrazarla. El virus se había ido. Ese día granizó en CDMX. Ese día, José Eduardo se armó con todas sus fuerzas para dejar la casa limpia e impecable. Pero un accidente lo privó de la vida. José Eduardo falleció electrocutado mientras barría el patio. Algunos vecinos intentaron ayudarle, pero era demasiado tarde. ¿A quién culpar?

A nivel nacional, una de cada diez víctimas de homicidios culposos son niñas, niños o adolescentes; 7 de cada 10 de éstas víctimas son varones. En agosto de 2016, se registró un histórico de 225 víctimas de homicidio culposo, a partir de entonces (aunque de manera no muy significativa) se observa una reducción de estos hechos en los últimos meses en los que se tiene registro.

Bastan segundos para cambiarle la vida a alguien, así le sucedió a Deysi. Una maestra rural que como todos los días atravesaba varios ejidos para llegar a su casa. Todo lo que podía salir mal, Salió mal. Iker, de seis años falleció por una volcadura. Este tipo de sucesos debería alertarnos sobre las medidas de precaución al viajar con niños, o adaptar el hogar para evitar accidentes.

El 65.7% de los homicidios culposos ocurrieron en un accidente de tráfico, siendo Guanajuato (551), Tamaulipas (472), y Puebla (434), las entidades con más víctimas de estos hechos y bajo esta modalidad."

Rapto, secuestro y tráfico de menores

Hay una bebé recién nacida en Matamoros que solo tiene un cambio de ropa y en lugar de pañal, unos trapos. Todavía no tiene nombre, ni comida, menos juguetes. Padre tiene, sin embargo, él abusó sexualmente de su mamá, una niña que no tenía ni quince años y era usada como esclava doméstica para su agresor, papá de la criatura y quien también… es su tío. En esta recámara rosa, de un metro por un metro, apenas hay espacio para tres mujeres: la bebé, la niña-mamá y la abuela Guadalupe. En la habitación no caben todos los infiernos que han vivido, pero, en estas páginas: sí.

Así empezaba el reportaje sobre la vida de tres mujeres que sufrieron: violencia, abuso sexual, incesto, secuestro parental, violencia obstétrica y pobreza extrema. Esta historia tuvo un final agridulce, pues gracias a las gestiones comunitarias, las protagonistas pudieron encontrar seguridad al menos momentáneamente.

Rapto: Entre 2015 y 2019, el rapto es uno de los delitos que afecta de sobremanera a la población infantil y adolescente, pues representan el 60% de víctimas de este delito respecto al total nacional. 

Las víctimas de secuestro entre 0 y 17 años, representan uno de cada 10 casos a nivel nacional, estos afectan más a niños (64.1%) que a niñas (35.9%). Un mayor número de víctimas se concentran en el Estado de México (154), Veracruz (83), y Tamaulipas (68).

Durante 2019, se han presentado en promedio 13 niñas, niños y adolescentes víctimas de este delito cada mes.

De acuerdo al tipo de modalidad por la que ocurren estos delitos, 81.7% fueron secuestros extorsivos, 9.2% secuestros con calidad de rehén, y el 9.1% restante fueron ‘secuestros para causar daños, secuestros express y otro tipo de secuestros’."

Tráfico de menores

En los últimos años, se observa una notable disminución en la incidencia de este delito, pues nueve de cada diez casos de víctimas se registraron entre 2015 y 2017. Es muy claro que este delito se focaliza en Sonora donde se concentran 3 de cada 4 víctimas a nivel nacional.

Trata de personas

Las víctimas de trata entre 0 y 17 años (924) representan 1 de cada 4 casos respecto al total nacional; 7 de cada 10 de las víctimas son niñas o adolescentes mujeres.

Coahuila (97), Chiapas (96), CDMX y Chihuahua (88) encabezan las entidades con el mayor número de víctimas de este delito entre 0 y 17 años. En el caso de niñas y mujeres adolescentes, Chiapas (81), Chihuahua (73), y CDMX (59), son las entidades donde este delito más les afecta.

En 2019 se han presentado un promedio de 16 víctimas de este delito entre 0 y 17 años cada mes; 7 de cada 10 de éstas han sido niñas o adolescentes mujeres."

Quetzali García

Reportera y maestra rural. Se ha desempeñado desde hace 15 años en temas de educación, cultura digital, historias de vida y derechos humanos. Ha trabajado en los géneros de periodismo narrativo, crónica y reportaje. Licenciada en Educación Secundaria. Se desempeña actualmente como profesora y editora de Semanario. Ganadora de premios como el Estatal de Periodismo 2006 en entrevista cultural y primer lugar en la categoría de Ensayo del Premio Manuel Acuña 2013