En la Encuesta Nacional de Percepción Ciudadana del Inai 2015, 65% de los participantes reconoció que su fotografía era un dato personal y 85% respondió que le preocuparía que ésta se divulgue o use sin su consentimiento. La oposición a la difusión de una fotografía propia, como sucede con todo dato personal, tiene que ver con que aquello puede poner en riesgo nuestra seguridad y nuestra reputación.

Específicamente en cuanto a la reputación, entendida como la opinión que tienen los demás acerca de nosotros mismos, las fotografías pueden tener una incidencia más directa que otros datos personales, más aun en la cultura hipervisual en la que estamos inmersos. En ese marco el Inai recientemente colaboró, junto a otras instancias públicas, con la asociación Pantallas Amigas y Google en el lanzamiento de la campaña Pensar antes de “sextear”. 10 razones para no realizar “sexting”.

El “sexting” es una actividad que consiste en el envío, principalmente de fotografías y/o videos generados por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles o una computadora. Y si bien no es, salvo en ciertas circunstancias, punible, es riesgosa porque podría traer aparejadas conductas patológicas sociales como el ciberacoso, la sextorsión o el “grooming” y su liga a las redes de pornografía.

El “sexting” se ha ido agravando en México, y entre niños y jóvenes. Una encuesta realizada por la asociación Alianza por la Seguridad en Internet reveló que 7.9% de los participantes —jóvenes de entre 12 y 16 años, principalmente— ha enviado o reenviado imágenes suyas de desnudo o semidesnudo a conocidos o desconocidos y que 36.7% sabía de alguien que lo ha hecho. Ante este tipo de cifras, no es casualidad que el CEO de Google, Eric Schmidt, diga estar completamente convencido de que los padres tendrán que tener con sus hijos “la plática sobre privacidad” antes de “la plática sobre sexo”.

La campaña a la que se suma el Inai enfatiza el componente de decisión personal como principal herramienta para combatir la práctica. Esto es consonante con los resultados de la organización ConnectSafely en relación con las razones que prevalecen para “sextear” entre jóvenes: romance, coqueteo, lucimiento, impulsividad, presión de los amigos, venganza, intimidación y chantaje.

Una lectura más profunda es la brindada por el filósofo italiano Giorgio Agamben; él afirma que nuestra sociedad capitalista “agudiza el proceso pornográfico […] en cuanto (que) lo expone todo como mercancía y lo entrega a la hipervisibilidad”. Por su parte, Giovanni Sartori quizá argumentaría que la conducta de estos niños y jóvenes es el reflejo de su homo videns, pero al final lo que queda de cualquier forma que se vea, es esa fragilidad a la que están expuestos los jóvenes y los niños, cuando armados con sus dispositivos móviles pueden, sin estar conscientes de ello, minar, restringir y hasta determinar su intimidad.
En un estudio de McAfee en el que se examina la vida en línea de los adolescentes en Estados Unidos indica que 22.8% de los padres se considera rebasado para entender todo lo que sucede en línea y sólo espera que todo salga bien. No desesperemos, quizá no haya que ser un experto en lo que sucede en línea, sino tan sólo ayudar a entender a los más jóvenes los peligros implícitos en una actividad tan riesgosa para su bienestar físico y psicológico como el “sexting”.

De todos los frentes relacionados con el buen manejo de datos personales, el de “sextear” es uno que podemos ganar con la suma de conciencia de padres de familia, amigos, maestros, jóvenes y niños. Sirvan estas líneas como invitación a revisar esas 10 razones de la campaña para pensar antes de “sextear” y socializarlas en la medida de lo posible. Puedes consultarlos en: http://inicio.inai.org.mx/Comunicados/Comunicado%20Inai- -203-16.pdf.

Twitter: @XimenaPuente