La polémica instalada invita a estar muy pendientes de la intención gubernamental en materia de nuevos impuestos, pues va quedando claro que la recaudación tributaria ha disminuido en los primeros meses de la actual administración

Un viejo dicho de la política mexicana recomienda tomar previsiones cada vez que alguien en el sector público declara que “no existen intenciones” de hacer tal o cual cosa, o de establecer tal o cual requisito nuevo. La lógica detrás de la afirmación es simple: si no se tiene la intención de hacer algo, ¿qué necesidad existe de colocar el tema sobre la mesa, en primer lugar?

Justamente eso ha pasado con las “contradicciones” surgidas entre el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, y el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en torno a la posibilidad de “revivir” el impuesto federal sobre tenencia de vehículos en 2020.

Como se ha informado, el lunes anterior el funcionario hacendario señaló –durante un foro en la Cámara de Diputados– que se estudia la posibilidad de reinstaurar uno de los impuestos más impopulares de la historia del País debido, entre otras cosas, a que “es fácil de cobrar”.

Ayer, durante su conferencia de prensa matutina, el presidente López Obrador “corrigió” al funcionario de su gabinete y negó que exista tal intención, pues el Gobierno de la República mantendrá su promesa de no modificar el esquema impositivo del País, al menos durante la primera mitad del sexenio.

Habría que creerle, desde luego, al titular del Poder Ejecutivo, pero el sólo hecho de que el tema haya sido colocado en la agenda pública es suficiente para causar inquietud entre los ciudadanos y para alimentar la hoguera de la confrontación política con los adversarios del mandatario.

Al respecto, resulta obligado preguntarse si los funcionarios de la Secretaría de Hacienda tienen en su protocolo de actuación provocar polémicas innecesarias, solamente para “animar” la discusión pública y por ello van por lo foros, a los cuales les invitan, realizando planteamientos que tienen por objeto provocar al auditorio.

También podría ser que exista una “estrategia” del Gobierno de la República de provocar polémicas que le den pie al presidente López Obrador para actuar como “salvador” de la situación en sus conferencias matutinas desde Palacio Nacional todas las mañanas.

Se antoja más creíble, sin embargo, que el subsecretario Herrera haya dicho en la sede del Poder Legislativo lo que efectivamente está planeado el ente responsable de la recaudación tributaria del País, aunque no necesariamente se tuviera la intención de revelar el plan en este momento.

De cualquier forma, la polémica instalada en la agenda pública invita a estar muy pendientes de la intención gubernamental en materia de nuevos impuestos y, en particular, de impuestos “fáciles de recaudar”, pues si algo va quedando claro es que la recaudación tributaria ha disminuido en los primeros meses de la actual administración.

Y si esto es así, muy probablemente estemos asistiendo pronto al inicio de la discusión, esta vez “en serio”, del retorno de un impuesto del cual nos costó casi medio sigo deshacernos, debido a la endémica incapacidad recaudatoria del Estado que la actual administración parece no ser capaz de corregir.