La visita de Andrés Manuel López Obrador a Washington D.C. esta semana, en el marco de la entrada en vigor del T-MEC (antes NAFTA / TLC), fue mucho mejor de lo que hubiéramos esperado.

La relación bilateral entre México y Estados Unidos siempre ha sido compleja, con altas y bajas durante la historia. Me recuerda aquella frase de Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de Dios, tan cerca de Estados Unidos”. No es sencillo ser “el patio trasero” del país más poderoso del mundo. Los intereses en juego son muchos con una infinidad de actores políticos, sociales y económicos, todos intentando tener su porción del pastel.

En este orden de ideas, más de uno estábamos muy nerviosos de lo que sería este encuentro. No solamente porque era la primera vez que López Obrador salía de México a una visita oficial desde su entrada en el poder, sino también por cómo había tratado Trump a otros Presidentes y/o Jefes de Estado en estas visitas: su clásica tomada de mano o decir alguna cosa ante los medios y luego otra en Twitter horas más tarde. Hasta este momento, eso no ha ocurrido, por lo que se puede calificar más que exitosa esta visita.

Estados Unidos representa para México mucho más que su socio comercial más importante, como ambos mandatarios dijeron en su discurso, compartimos en términos sociales muchísimo: existen 36 millones de México-americanos viviendo en EA y un millón y medio de estadounidenses viviendo en México. Nuestro intercambio es recíproco y muy fuerte.

Sin duda, se notó el trabajo arduo y coordinado de la Cancillería, liderada por Marcelo Ebrard, felicidades al equipo de política exterior en este País; demostraron que no son sólo buenos solucionando crisis, como los puentes aéreos para las compras de material sanitario y de hospital durante esta pandemia, sino que también hicieron su trabajo en esta visita.

Señor Presidente, aplaudo que esta vez se hicieron las cosas diferentes. Eso me deja para la reflexión lo siguiente:

> Leer un discurso, a veces, es mucho mejor apuesta que llegar a un pódium y hablar por mucho tiempo. Tal vez no sea necesaria una mañanera diaria, sino discursos puntuales y concretos.

> Nos queda más que claro que usted es un experto en comunicación, sabe decir lo que se tiene que decir cuando se tiene que decir y en la velocidad que se debe de decir.

> Tiene un gran equipo, no es necesario ser experto en todo.

En otras palabras, señor Presidente:

> Sí se puede escuchar más a sus asesores y hacerles caso.

> Sí se puede hablar de historia y al mismo tiempo dar un análisis concreto y acertado de lo que ocurre hoy, sin aferrarse a lo que ya pasó. La historia nos enseña a no repetir los mismos errores, siempre y cuando estemos pensando en el futuro cuando hablamos de ella.

> Sí se puede ser Jefe de Estado, sí se puede pensar en México como uno solo, no ese que tiene que ver con chairos vs. fifís / conservadores vs. liberales.

Señor Presidente, México lo necesita como el Jefe de Estado que todos vimos y escuchamos el miércoles en Washington frente a Trump. Ya nos demostró que sí puede ¿Quiere usted ser ese Presidente?

@garciacecy_

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