REALIDAD EN TORREÓN

1. El uso del alcoholímetro genera una percepción negativa en el torreonense por su carácter recaudatorio. Esta situación se agrava porque la policía es acusada de no utilizar los protocolos adecuados para tratar a las personas borrachas.

2. La Dirección de Tránsito y Vialidad Municipal no transparenta el número de torreonenses ebrios recluidos en la cárcel local por el alcoholímetro; o la cantidad de dinero ingresada a las arcas municipales por las multas.

3. El Consejo de Vialidad Municipal recomienda “más operativos y extender el horario de revisión hasta las 5 de la mañana”.

4. Empero, está demostrado que aumentar número y días del alcoholímetro no asegura su éxito

5. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco pone a Coahuila en 2º lugar nacional.

LA PROPUESTA

Si la tendencia de mayor consumo y número de accidentes por ebriedad recae en los jóvenes de 18 a 29 años; ¿por qué no acudir a esos jóvenes -con el entrenamiento metodológico y las herramientas sociológicas adecuadas para inquirir 3 dimensiones de su experiencia como bebedores?: (a) ¿Qué beben? ¿Por qué lo hacen? ¿Qué significa para ellos la experiencia de beber? ¿Con quién lo hacen? ¿Frecuencia? ¿Días? ¿Lugar? (b) ¿Cuál es su percepción de las consecuencias del beber? ¿Para sí mismos? ¿Para sus amigos? ¿Novias o novios? ¿Familiares? ¿Para los demás? (c) ¿Qué piensan de las campañas preventivas existentes -incluido el alcoholímetro-?

¿Qué alternativas sugieren para prevenir accidentes y/o muertes por el exceso de alcohol?

Del resultado de este estudio -presentado de manera esquemática- saldrían las campañas de prevención que serían diseñadas, implementadas y evaluadas por un grupo de estos jóvenes y autoridades. 

De otra manera, prevalecerá la irresponsabilidad ética y la decisión autoritaria sobre el sentido común.

Los expertos, como decimos en sociología, son los que sufren o padecen el problema. De ellos, debe surgir la respuesta y la corresponsabilidad para resolverlo. No, de nadie más.

@canekvin