Obstáculos. Los trabajos de señalización en el bulevar Venustiano Carranza entorpecieron el tráfico vial. Fotos: Vanguardia/Orlando Sifuentes
3 días consecutivos ha sido entorpecido el tráfico en el bulevar Venustiano Carranza

El día de ayer en el bulevar Venustiano Carranza se volvió a vivir el caos vial; quienes más resintieron las últimas modificaciones en esta avenida principal fueron los transeúntes, ya que tenían que esperar más de 10 minutos para cruzar la calle aún cuando elementos de la Policía Municipal se encontraba a unos cuantos pasos de ellos.

El pasado miércoles el tráfico se vio entorpecido por la tarde-noche, ya que una docena de trabajadores procedió a colocar boyas, a la altura del bulevar Galerías.

Al siguiente día estas mismas boyas fueron retiradas, pues la orden fue colocarlas en el bulevar Galerías y no en el Venustiano Carranza.

Los automovilistas se han mostrado desesperados, pero el tráfico ha superado las capacidades de los elementos de Tránsito asignados al lugar mientras siguen las adecuaciones para la vuelta a la izquierda viniendo de sur a norte.

 

Quienes esperan en las paradas de autobuses aclaran que los conductores de los colectivos no se quieren orillar con tal de que no les ganen el paso los automovilistas, por lo que algunos pasajeros se han visto expuestos a sufrir un accidente, porque además los conductores los presionan para subir al autobús. 

“Debería haber un tránsito o alguien, porque así como están no nos dejan pasar. Yo vengo hasta acá a ver si el policía detiene los vehículos para pasarme. Están entorpeciendo el tráfico, nos haría falta un puentecito (peatonal). No sé qué día ya me iban a atropellar, quedé encima de la trompa de un carro, siempre que salgo de trabajar paso por el pedacito ese donde no hay hierbas”, compartió María Esperanza. 

Por su parte, dos de los policías municipales que se encontraban cerca comentan que para ellos también ha resultado complicado mantener el orden, más cuando los automovilistas no respetan señalamientos de velocidad, ignorando que hay conos de precaución que indican una desviación próxima e incluso que la gente necesita cruzar la calle caminando.