El País entra peligrosamente a la banalización de toda actividad, a la chabacanería pura y primitiva de su Presidente

El iluminado de Macuspana, Tabasco, el Presidente de Morena, que no de todos los mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, camina sin contrapeso alguno en materia política en este abnegado País. No hay contrapesos efectivos en su accionar cotidiano. A unos los mete a la cárcel como ejemplos públicos de venganza (Rosario Robles Berlanga), los hace “renunciar” por motivos personales (Eduardo Medina Mora) o los tiene siempre en la mira de todo su gabinete y las instituciones que él y nadie más controla. Es el caso de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano del PRI, quienes no levantan la mano ni la lengua. Felipe Calderón y Margarita Zavala, desdibujados. Vicente Fox, siempre al borde de ser citado. No hay contrapesos con el Presidente que se dijo ser diferente y ha resultado peor que los priistas.

Y como es Presidente, no acepta equivocarse en nada. Y usted lo sabe, el voto es afectivo, no razonado. ¿Bailar la cumbia colombiana? Pues sí, eso llevó a encumbrarse a Humberto Moreira en su momento. Y como ese mundo, ritmo y esa especie de música eran su “cultura” (cultura popular pues, pero al fin cultura), cuando fue Alcalde de Saltillo entregó las llaves de la ciudad como “ciudadano distinguido” a un cumbianchero, al regio Celso Piña y su Ronda Bogotá. El voto es afectivo, no razonado. HMV ganó y de calle la elección de alcalde y gobernador. Hoy todo mundo está arrepentido, pero en su momento nadie osaba tocarlo. Por este mismo motivo y ante el hartazgo de los ciudadanos, AMLO ganó la Presidencia de México. Y este sufragio ingente le ha dado una legitimidad brutal, por lo que ahora hace lo que quiere, aunque sea ilegal como… la rifa de un avión.

Aunque sus bonos de credibilidad están por los suelos, las masas de palurdos e iletrados, sus claques pues, siguen creyendo todo y se comen todos los verbos y sustantivos salidos de la boca de AMLO, su Presidente. ¿Usted lo recuerda? En campaña una y otra vez el crucificado de Tabasco prometió sembrando falsas esperanzas que su gobierno, cuando ya él lo encabezaría, iba a recaudar o ahorrarse 500 mil millones de pesos anuales debido a su programa de cero corrupción. ¿Dónde están? La economía está peor que nunca y somos una preocupación internacional. Mientras Estados Unidos crece con un Donald Trump engallado, México se estanca o de plano decrece económicamente. Y lo anterior lleva a problemas de salud, sociales, educativos…

Distractores. AMLO dispara diario verborrea como distractor. Lo hace bien, sus claques se lo aplauden. Seis millones de boletos para no vender ni rifar el TP-01, el avión presidencial. Es decir, sólo es sangrar los bolsillos de los mexicanos porque no tienen el más mínimo plan para levantar la economía mexicana. Se busca recaudar tres mil millones de pesos. Cada boleto va a costar 500 pesos.

ESQUINA-BAJAN

El problema es uno: el costo del boleto representa entre uno y cuatro días de salario para el 96 por ciento de los trabajadores formales del País. Es decir, somos un país de jodidos. Pero bueno, con las dádivas de AMLO en teoría somos menos jodidos ahora. El País entra peligrosamente a la banalización de toda actividad, a la chabacanería pura y primitiva de su Presidente. En la saga de textos aquí editada en días pasados, le puse a su consideración el grave y espantoso problema que es la migración y, claro, los terribles problemas con los cuales se enfrentan nuestros hermanos mexicanos que trabajan en EU al soportar las políticas de persecución dictadas por Donald Trump. La embajada y consulados mexicanos tienen harto trabajo al respecto. Y ahora van a ser distraídos de su alta encomienda porque van a… vender los cachitos de lotería para la venta del avión. Van a ser simples estanquillos. Este y no otro país es actualmente México en manos de un Presidente que no tiene contrapeso alguno a la vista. Puf.

Necrológicas. Las notas necrológicas pendientes se me van acumulando en mis cuadernos y mis letras. En estos días y de manera repentina, como llega la muerte, pues murió el empresario y político Luis Horacio Salinas Aguilera. Alto y gallardo, lo saludé un par de ocasiones, creo recordar, en los años ochenta del siglo pasado. Ya luego, en algún restaurant citadino cruzamos cordiales deferencias. En aquellos años fui a El Diario de Coahuila a entregar textos para su edición. Los cuales afortunadamente fueron bien recibidos. Y es que uno siempre busca espacios, tribunas, medios para comunicar lo que uno tiene que comunicar y compartir en materia social, política y, sobre todo en mi caso, materia cultural.

Lo repito, en mi caso y debido a que empecé mi andar en las letras muy joven, he publicado textos en todos los medios de comunicación de Coahuila y en México. Casi en todos: en El Diario de Coahuila; en la época gloriosa de El Sol del Norte bajo la égida de David Brondo García; en El Independiente; en El Norte en Monterrey y en El Porvenir. En revistas, en tabloides aquí en la región, estuve largo tiempo en: El Periódico de Saltillo (editor José Guadalupe Robledo), en Espacio 4 (editor Gerardo Hernández) y en fin, donde haya una tribuna yo siempre la quiero tener lista para publicar mis letras. Lamento el fallecimiento de don Luis Horacio Salinas, abuelo del Cowboy Urbano, Manolo Jiménez, alcalde de Saltillo. Sin duda, descansa en paz.

LETRAS MINÚSCULAS

Le decía de notas necrológicas las cuales es necesario dejar en letra redonda: W. S. Merwin, Francisco Toledo, Miguel León-Portilla, repasar y repensar a George Steiner… en fin. Pronto los abordaré.