¿Cuándo se jodió la vida como antes la vivíamos y disfrutábamos? No lo sé. ¿Cuándo jodimos todo, los humanos? Desde siempre. No hemos cuidado de nuestra casa común, eso llamado Tierra. Y si no hemos cuidado de nuestra casa, menos hemos cuidado de nosotros mismos, de nuestra salud física, mental y espiritual. Con la pandemia, se nos ha enseñado la verdadera vocación del ser humano: sálvate tú, deja colgado a los vecinos y a los familiares. ¿Cuándo nos hicimos unos ciudadanos mediocres, avinagrados, avejentados y haciendo pozo en el mullido sillón picando las teclas o pantalla de nuestro celular “inteligente” y conectados todo el tiempo a internet? ¿Cuándo, cuándo se jodió la vida?

Fui educado a la antigua. Hoy lo agradezco harto. Mi padre y mi madre me educaron en eso llamado “temor de Dios” (Proverbios 15:33). Temor y sabiduría. Pero no el gran garrote. El gran Dios, el juez el cual todo lo veía para castigarlo. No. Simplemente el temor de Dios para hacer las cosas bien, de la mejor manera posible y con sabiduría. Sabiduría del sentido común y cotidiano. Nunca hubo castigos corporales en mi persona, pero sí temor de la mirada de fuego de mis padres. Con eso tenía. Se debían hacer bien las cosas. Así de sencillo (sí, eso del imperativo categórico de Emmanuel Kant). En ese entonces creía en Dios. Hoy lo sigo haciendo; con mi fe rota, pero fe al fin. Fe la cual abono con la razón e inteligencia y seamos francos, poco con el corazón. El corazón, lo que queda de él, lo dejo en jirones siempre a las musas de porcelana. A últimas fechas y con motivo de la maldita pandemia, he andado de capa caída en dicho aspecto. En fin.

¿No se cree en Dios? Pues hay que creer y hacer caso a las leyes e instituciones creadas por el hombre para convivir en armonía y justa equidad y justicia. No andar como bárbaros y mediocres por allí. Los bárbaros que no creen ni en Dios ni en las leyes, violan todo a su alrededor. Los genios erigen instituciones (Marco Aurelio, por ejemplo), los bárbaros y salvajes las violan (Tiberio, por ejemplo). ¿Qué hacer? Pues si usted no tiene temor de Dios, crea en las leyes y las fundaciones que nos rigen. ¿Ni lo uno ni lo otro? Pues sí, eso es justamente lo que está pasando en una sociedad podrida, lumpen, gente ya tocada psicológicamente por muchos motivos. Lo peor, esto apenas inicia y se pondrá peor. Siempre  hay cosas peores.

Varios hechos y sucesos de miedo y terror que han pasado en días recientes han puesto los pelos de punta a todo mundo. Con justa razón. La sociedad está podrida, eso ya nadie lo duda. Pero ¿Hasta dónde llega semejante peste? Está enquistada en los cimientos y ADN de la sociedad. Aquí es justo cuando debería de alzar la voz el monje Raúl Vera López y su séquito de acólitos. Pero no. Ni le interesa ni le va ni le viene la muerte de niños, la violencia extrema con la cual son violados, martirizados y luego, muertos. Ni le va ni le viene que los niños recién nacidos sean tirados como perros, en los baldíos. 

ESQUINA-BAJAN

Vinculado a proceso penal por la muerte de su hijastra (la niña Inés, de apenas dos años de edad), el pelotero de los Saraperos, Sergio Mitre, es acusado de la muerte y abusar sexualmente de la niña. La pareja sentimental de Mitre, Liliana, sin el menor viso de dolor o pasión y en un video, sólo defiende a su compañero. Las redes sociales se ceban en el caso. Todo mundo exhibe sus desgracias y en “tiempo real”. La vida privada ya no lo es más. Ahora es pública y se ventilan todo tipo de miserias. Desde el hacinamiento de las familias comiendo pizza en calzones, hasta las misas y rezos en templos católicos a los cuales les urgen pesos, no la salvación de las almas.

¿Cuándo se jodió todo? Pues desde siempre. Lo que pasa es que ahora, se ha catapultado lo anterior por el aislamiento en casa por la pandemia y emergencia sanitaria de la cual no se tiene fecha para salir del infierno. La pandemia nos hizo peores. Afloró en los humanos lo infame y más miserable de sus vicios. En el lapso de una semana o poco más (10 al 18 de julio), tres niños recién nacidos fueron abandonados como perros, en patios y baldíos. Una niña violada y asesinada por golpe letal. Los casos han “conmocionado” las redes sociales. Sociedad podrida y morbosa. Fin.

Estamos inmersos en una humanidad lumpen, afásica (sólo se comunican con “emoticones”), sin valores, sin ética, moral y ahora, sin escuela ni estudios. Cuando se carece de todo lo anterior, pues es imposible adquirirlo en una sola compra en el Oxxo más cercano. Esta es la sociedad que Andrés Manuel López Obrador alienta y amamanta con sus becas y regalo de dinero. Tomemos el caso de la mamá de la niña recién nacida y abandonada en Ramos Arizpe en un patio (16 de julio). La madre ocultó su embarazo (aflora entonces que los padres están ausentes, están ciegos y sordos o de plano, ni les interesa la hija). Nadie se dio cuenta. Hasta que parió en su propia casa (en la vivienda estaban su padre y su madre Rocío Figueroa, ese día) y luego, envuelta en una camisa, pasó a su hija recién nacida al patio vecino. Lea lo siguiente: la madre del bebé es Wendy… de 19 años. La cual, tiene un hijo mayor de dos años. ¿Educación, valores, visión de futuro, padres al tanto y responsables de sus hijos? ¿A dónde cree usted que va toda esa familia? Al despeñadero. Ya están allí. Sin futuro.

El coctel es mortal: aislamiento, alcohol, drogas, hacinamiento, marginación, calor asfixiante, familias disfuncionales, padres ausentes (doble turno en las maquiladoras), violencia intrafamiliar; la educación ya no la da la escuela ni la televisión, sino los tutoriales de Internet…

LETRAS MINÚSCULAS

Esta es nuestra triste y desoladora radiografía como sociedad. Viene lo peor.

Jesús R. Cedillo

Columna: Contraesquina / Salpicón

Jesús R. Cedillo nació en Saltillo, Coahuila en 1965.

Escritor y periodista. Ha publicado en los principales diarios y revistas de la república Mexicana. Ha publicado varios libros de poemas entre ellos: Sometimiento al relámpago (CNCA. Con dos ediciones, 1993 y 2001) y Alabanza de los frutos (Verdehalago, 2000).
Ha obtenido siete premios de Periodismo cultural de la UA de C en diversos géneros periodísticos. Su trabajo ensayístico está antologado en volúmenes editados en la capital de la república. Actualmente tiene en preparación el volumen de ensayos: Las formas del fuego y el libro de poemas, El Libro de los Reinos. Se dedica al periodismo y la literatura de tiempo completo. Cursa estudios de teología.