El pasado miércoles se jugó la final de ida de la Concachampions (elegante nombre para un torneo tan molero) en El Volcán, en donde supuestamente los Tigres son invencibles. 

Los locales saltaron a la cancha con la etiqueta de favoritos y los momios indicaban que si el América sacaba un empate en patio ajeno, se podían dar por bien servidos. 

Sin embargo, los partidos hay que jugarlos y “se juntaron el hambre con las ganas de comer”; es decir, Nacho Ambriz y su asesor de cabecera (léase Ricardo Peláez) hicieron una buena lectura del encuentro realizando un excelente planteamiento, que se combinó con el ya conocido “juego ratonero” de Ricardo Ferretti, que tradicionalmente le mete el freno de mano a sus dirigidos. 

Aunque cuente con un trabuco, nunca los manda a ganar. Siempre cuenta con una medrosa estrategia que busca no perder y por esas cosas que tiene el futbol, algunas veces se encuentra con la victoria.

Ya lo había advertido el ‘Tuca’, “que sus jugadores estaban cansados mentalmente”, lo que se antoja lógico; digo, con los sueldazos que ganan, luego de entrenar un par de horas al día y descansar plácidamente en un hotel de lujo las horas previas al partido, bien alimentados, ¿pues cómo no van a estar agotados mentalmente? 

Y es que la verdad sea dicha, Ferretti ha demostrado que no sabe jugar las finales. 

Hace un par de años, en diciembre de 2014, igualmente mordió el polvo frente a los de Coapa dirigidos por Tony Mohamed. En la final de la Libertadores se achicó ante River Plate para conformarse con el segundo puesto en el prestigiado torneo intercontinental y el pasado campeonato, los Pumas estuvieron muy cerca de “voltearle el chirrión por el palito” y fueron los fatídicos tiros desde los 11 metros los que le dieron el título a los norteños. 

Las Águilas tienen un pie en el Mundial de Clubes y el otro en una cáscara de plátano. Se ve muy difícil que Tigres pueda revertir el marcador, sobre todo, si tomamos en cuenta los antecedentes y la forma en que bajan su rendimiento cuando vienen a la capital. 

En el muy probable caso de que el América logre ceñirse la corona, ojalá y haga un buen papel en el Mundial de Clubes, porque tradicionalmente es un equipo mexicano el que representa a Concacaf, pero… solamente van a turistear. 

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