La guerra contra las drogas en México y en todo el mundo es una que perdimos hace mucho tiempo. La respuesta bélica sólo aumentó la violencia, muerte, violaciones a los derechos humanos y, por supuesto, el poder de los cárteles.

Así que sin falsos debates habría que, por lo menos, discutir otras opciones. Hace 50 años, Gary Becker, profesor de la Universidad de Chicago y Premio Nobel de Economía, escribió “Crimen y castigo” donde aseguraba que los delincuentes hacen un análisis de su actividad y al considerar la probabilidad de ser detenidos y el castigo que enfrentarían por ello, deciden entrar ante la muy escasa probabilidad de ser procesados y encarcelados.

Para el Nobel, la única manera de combatir las drogas es legalizarlas y fijar impuestos a su consumo y a la producción. En su opinión, esta política es más eficiente que prohibir su uso. Aseguraba que legalizarlas, eliminaría el grueso de las ganancias y la corrupción, y puso un ejemplo contundente: la prohibición en los Estados Unidos dejó 40 mil muertes violentas, 270 mil acusados y presos, sobrepoblación carcelaria; 30 mil personas fallecidas y 100 mil más con ceguera o parálisis a causa del alcohol adulterado. En ese mismo lapso, el crimen había extendido sus negocios hacia el juego y la prostitución, surgiendo mafiosos como Capone, Lansky, Costello y Luciano, cabezas del crimen organizado que llegaron a retar el poder del Estado, pero que tras la derogación de la Ley Volstead, se limpió la industria del licor y bajó la violencia.

Existen otros casos en donde la despenalización de las drogas ha tenido éxito. En Portugal, luego de 17 años desde que se despenalizó la posesión y el consumo de todas las drogas, se desincentivó lo ilícito del negocio originando una caída sensible en su utilización y sus millonarias ganancias. 

Portugal se considera un experimento innovador y exitoso, un país que luego del fracaso y décadas de combatirlas abiertamente, hizo de las drogas un problema de salud pública, invirtiendo buena parte de los recursos que antes se utilizaban para combatirlas, en programas de empleo, educación y campañas, y clínicas de combate a las adicciones. Hoy Portugal tiene la segunda menor tasa de muertes por drogas ilegales en toda Europa. Sus problemas de adicciones siguen, pero en menor medida.

Quizás usted se enteró que hace unos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación reiteró por quinta ocasión la inconstitucionalidad de la prohibición absoluta del consumo recreativo, con lo que crea lo que expertos llaman jurisprudencia.

“La Primera Sala sostuvo que el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad permite que las personas mayores de edad decidan —sin interferencia alguna— qué tipo de actividades lúdicas desean realizar y protege todas las acciones necesarias para materializar esa elección”, indicó el tribunal en comunicado. Al existir cinco precedentes en el mismo sentido, el criterio será obligatorio para todos los tribunales del País. Sin embargo, ese derecho no es absoluto y el Congreso deberá legislar para que se regule y reglamente el consumo de la mariguana.

Creo que al igual que como sostenía el profesor Becker, cuyas ideas parecían radicales, habría que discutir ya sobre los efectos de la legalización de las drogas, y si es o no posible detener el crimen haciéndolo. 

Hay quienes citan el ejemplo de Canadá, que recién legalizó el uso de la mariguana, y muchos de nuestros políticos salieron a decir que nosotros no somos Canadá y eso está claro. 

Pero ¿No le parece a usted que décadas enteras de políticas públicas fallidas en la materia y de 12 años en donde las muertes atribuidas al crimen organizado por causa del mercado de la droga alcanzan las 200 mil víctimas, es momento garantizar que el sistema de justicia ofrezca alternativas a quien sufre una adicción y dejar de criminalizarlos? 

Esto no significa dejar de perseguir a los narcotraficantes, pues no podemos confundirnos, las drogas destruyen… como cualquier exceso, alcohol, azúcar o la comida chatarra.

Creo que lo resuelto por la corte es un enorme avance y ahí queda la frase de Albert Einstein que aseguraba: “si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”.

@marcosduranf