Foto: Tomada de Internet
Múltiples cárteles se disputan la zona donde asesinaron a los familiares del activista

Sonora vive sus días más violentos desde hace por lo menos 10 años, en gran medida, por la violencia generada por los cárteles del narcotráfico y grupos del crimen organizado.

La masacre de integrantes de la familia LeBarón, que dejó tres mujeres y seis niños muertos, ocurrida en la zona serrana de Chihuahua y Sonora, confirma que la situación está fuera de control.

En los primeros nueve meses de este 2019, la entidad ubicada en el norte de México, registró 761 homicidios, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). La cuarta parte sucedieron en la ciudad de Hermosillo, la capital del estado.

De estos 761 homicidios, en al menos 489 estuvo involucrada un arma de fuego, en su mayoría, de alto poder.

Desde hace unos meses se ha desatado una guerra abierta entre el grupo delictivo identificado extraoficialmente como “La Línea”, procedente del vecino estado de Chihuahua y los cárteles de la droga que operan en el estado de Sonora, esto en la zona Sureste del estado, principalmente en la región serrana.

Un mosaico de cárteles

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana federal, conoce bien el pueblo de Bavispe, donde se cometió el multihomicidio de la familia Lebarón. 

De hecho, es su pueblo. Así lo aseguró en un video publicado en su cuenta de Twitter el pasado 6 de noviembre de 2018, cuando participó en la campaña del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador y visitó esta localidad fundada en 1645 por el misionero jesuita Cristóbal García con el nombre de San Miguel Bavispe.

Antes, en junio de 2018, un Durazo relajado y sonriente apareció en otro video en el que recordó momentos de su infancia en el pueblo, donde ordeñó vacas y recogió alfalfa junto a su padre y sus 11 hermanos. 

Estas escenas de Durazo narrando a la cámara los recuerdos de su infancia en Bavispe contrastan con el rostro serio de la conferencia de prensa ‘mañanera’ de ayer lunes, en la que, si bien precisó que aún se desconoce el motivo que pudo originar el multihomicido de la familia Lebarón, admitió que “sí hay un enfrentamiento” por una disputa territorial en la zona para hacerse con el control del tráfico de drogas hacia la frontera con Estados Unidos. 

En concreto, Alfonso Durazo refirió que en la zona del multihomicidio, en el lado de Sonora, opera el Cártel de Sinaloa, “que tiene una presencia criminal relevante en Agua Prieta y en la parte de la sierra, en los límites entre Chihuahua y Sonora”. 

Mientras que del lado de Chihuahua, el funcionario dijo que hay grupos criminales “que pretenden tomar control de zonas territoriales del estado de Sonora”, en acuerdo con otros grupos vinculados al Cártel de Sinaloa, como Los Salazar y Los Jaguares.

De acuerdo con la Fiscalía de Chihuahua, Los Jaguares, cuyo líder es Francisco Arvizu, tienen en este momento el control de Agua Prieta, al norte de Sonora, localidad que es objeto de deseo de múltiples grupos delictivos porque está ubicada en la misma línea fronteriza con Estados Unidos. Bavispe, a 158 kilómetros de distancia, es paso obligado para llegar a Agua Prieta y a la frontera. 

Por su parte, organizaciones de la sociedad civil de Chihuahua, como el Fideicomiso para la Competitividad y la Seguridad Ciudada (FICOSEC), dijeron en entrevista con Animal Político que el mosaico de cárteles en la zona es todavía más amplio, puesto que también han monitoreado acciones criminales (balaceras, homicidios, enfrentamientos) protagonizadas por otros grupos como la Nueva Línea (antiguo Cártel de Juárez) y el Cártel Jalisco Nueva Generación, uno de los grupos más poderosos en México. 

El integrante del FICOSEC, quien pidió reservar su identidad por motivos de seguridad, señaló que esta amalgama de grupos delictivos lleva años en una lucha por dominar, principalmente, el tráfico de mariguana hacia Estados Unidos y también el tráfico de migrantes indocumentados.

La sombra de Los Salazar

Dentro de esa lucha por el tráfico de drogas en la zona destacan Los Salazar, una banda criminal que opera de los años 90 en la zona serrana de Sonora, aunque sus integrantes son originarios del municipio de Chínipas, en Chihuahua. 

Los Salazar están vinculados con el asesinato de periodistas y tienen un grado importante de participación en la violencia desatada entre Chihuahua y Sonora. 

El líder fundador es Adán Salazar Zamorano, narcotraficante que durante dos décadas, hasta su detención en 2011, fungió como el principal productor y distribuidor de mariguana en la región del Valle de Mel Mayo, con centro de operación en la ciudad de Navojoa. 

Actualmente, el grupo es liderado por Crispín Salazar Zamorano, hermano de Adán (preso), y principal operador del Cártel de Sinaloa en la franja de Sonora y Chihuahua, frontera con Arizona, Estados Unidos, y uno de los corredores de droga más importantes identificados por las autoridades mexicanas y norteamericanas. 

Desde 2007, el Cártel de Sinaloa, con el apoyo de Los Salazar, le disputa al Cártel de Juárez (hoy La Nueva Línea) las zonas productoras de droga en Chihuahua y las rutas de trasiego en Sonora, como la zona del municipio de Bavispe hacia Aguaprieta, al norte de la entidad. 

A esta banda se le atribuye el asesinato de la periodista Miroslava Breach el pasado marzo de 2017, en Chihuahua, y la desaparición en 2005 del periodista Alfredo Jiménez Mota en Sonora. Ambos comunicadores habían revelado los nexos entre el cártel de Sinaloa, Los Salazar, y autoridades policiacas. 

“Hay un abandono espectacular”

Hasta el momento, aún no hay certeza sobre el motivo que originó el ataque armado a la familia del activista Julián LeBarón, donde perdieron la vida nueve personas: tres mujeres y seis menores de edad.

Alfonso Durazo, durante la exposición de la cronología del suceso presentada en Palacio Nacional, planteó la posibilidad de que la familia pudo ser confundida por los grupos criminales. 

Sin embargo, esta no es la primera vez que la violencia impacta a la familia del activista Julián LeBarón, quien en julio de 2009 perdió a Benjamín Lebarón a manos del crimen organizado que primero lo secuestró y luego lo asesinó. 

“Hasta ahora no sabemos qué sucedió. Pudo tratarse de una disputa local en la zona de grupos de pistoleros medio autónomos, o puede tratarse de grupos organizados. Pero lo que sí es seguro es que en toda esa zona hay un abandono espectacular del Estado”, subrayó en entrevista Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad y narcotráfico. 

Hope expuso varias cifras tomadas del Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegacionales del Inegi. 

Por ejemplo, señaló el especialista, entre los tres municipos contiguos —Bavispe, donde tuvo lugar el multihomicidio, y los vecinos Bacerac y Huachinera— apenas suman nueve policías locales para atender 4,500 personas. Es decir, que tocan a un policía cada 500 habitantes, en una zona que es paso de tráfico de drogas y cuya extensión equivale a tres veces la Ciudad de México. 

“Son poblaciones muy aisladas y con muy poca presencia de la autoridad del Estado”, hizo hincapié Hope, quien expuso que, por ahora, no hay una respuesta única que explique por qué en estas poblaciones donde hay presencia de múltiples grupos del crimen organizado tienen estadísticas de cero homicidios, secuestros o extorsiones. 

“Puede ser que la gente, en efecto, no denuncie nada por temor al crimen organizado, o porque desconfían de las autoridades. O también puede ser que no haya muchos homicidios en esos lugares y que éstos se estén dando en otros lugares más conflictivos, como el sur de Chihuahua”, planteó el especialista que, en cualquier caso, dijo que son las autoridades de investigación las que deberán responder por qué se produjo el multihomicidio en Bavispe, y quiénes lo cometieron. 

Con información de Infobae y Animal Político