Ilustración: Vanguardia/ Esmirna Barrera

Sí, claro, las reglas del juego se adecúan a las circunstancias imperantes en un momento histórico.

Es obvio, las leyes y reglamentos creados para que la gente pudiera vivir en comunidad de una forma más o menos “civilizada” deben “modernizarse”. Moisés, el bíblico líder que sacó 400 mil hebreos prisioneros en Egipto, según lo narra el Génesis, fue un genial legislador.

En efecto, por sobre sus indudables cualidades de un militar tan brillante que derrotó al ejército más poderoso del mundo; quien fuera el bebé lanzado al Nilo en una cesta también se superó como rabí, el celoso guardián del Arca de la Alianza que unía a los judíos con Dios.

En efecto, quizá la mayor herencia que Moisés legó a la humanidad fue su código legislativo, las leyes que hicieron posible que un pueblo de esclavos se alzara como la nación que, más allá de los Diez Mandamientos, posibilitó un salto cualitativo del salvajismo al orden.

No robar, no matar, no mentir, no desear a la mujer de tu prójimo… no son sino una plataforma mínima parar hacer posible la convivencia social bajo reglas claras.

Más pronto que tarde, otros pueblos legislarían para responder a sus propios requerimientos. Muchas de esas reglas fueron pensadas por los griegos, por los romanos, por Napoleón –todavía en su época revolucionaria– y, bueno, por nuestros rumbos las cosas también cambiaron.

La extensísima introducción anterior sirve sólo para destacar que desde el primer minuto de este domingo, los candidatos a alcaldes de los 38 municipios coahuilenses arrancaron sus campañas… sí, mááás campañas.

Votamos en 2016, lo volvimos a hacer en 2017, ¡y cómo se nos iba a ir vivito el 2018! Total, qué tanto es tantito.

Y no exagera quien califique de histórico el acontecimiento, pues es la primera ocasión que se permite la reelección de las autoridades municipales.

No se han completado cuatro meses de que los presidentes municipales, los regidores y los síndicos de Coahuila arrancan funciones, y ¡a 29 de 38!

La vocación desinteresada de nuestros esforzados servidores para trabajar sin interés alguno por sus gobernados, además que se sintieron tan a gusto en su escritorio, que desde este domingo se unen a los candidatos a la Presidencia de la República, el Senado y la Cámara de Diputados, para estar en la Alcaldía.

Lo bueno es que aprendimos la lección del señor general don Porfirio Díaz Mori, quien para frenar la postura antidemocrática de su paisano oaxaqueño el señor licenciado don Benito Juárez García, que no quería dejar de ser presidente.

Ya sabemos que don Porfirio estaba apoltronado muy a gusto hasta que a nuestro paisano, el señor don Francisco I. Madero, pidió que ahuecara el ala, baja la consigna de “Sufragio Efectivo. No Reelección”.

Ese principio resultó efectivo para nuestro país hasta hace poco. En Coahuila se acabó. ¿Eran 10 las plagas que envió Yavhé a Egipto?