Vicios. En algunos ejidos los niños son enviados por los más grandes a comprar bebidas alcohólicas. Foto: Especial
Jóvenes de rancherías adoptan costumbres de chavos banda de la ciudad, incluido el consumo de drogas
Los chicos tienen un hibrido muy interesante entre la música campirana, la cumbia colombiana y la influencia de algunos de sus miembros ejidales que se van EUA a trabajar”.
Voluntades por la vida.

La asociación civil Voluntades por la Vida señala que con el abandono del trabajo de la tierra en los ejidos, consecuencia del reclutamiento por parte de las maquiladoras, los jóvenes están adoptando modas de la ciudad donde las pandillas también hacen su aportación; la asociación civil los llama “rancholos”; el consumo de inhalantes se muda junto con ellos.

Aseguran que en los últimos siete años las pandillas han crecido a la par del cinturón de miseria y esta expansión ha alcanzado a los ejidos de las periferia de Saltillo.

Las pandillas o “grupos de libre asociación de chicos y chicas de las calle”, como los llama la asociación, se están generando en los medios rurales.

 

“Nosotros los llamamos ‘rancholos’. El sector automotriz requiere de obreros y al no contar con la mano de obra citadina se va a los ejidos y desde Parras de la Fuente y otros lugares lejanos todos los días vienen cientos de personas a trabajar como operarios a la fábricas de Derramadero, por lo que personas en los ejidos ya no trabajan la tierra”, lamentó.

Voluntades por la Vida señala que este abandono de la tierra ha generado un ocio por parte de los más jóvenes, quienes olvidan los oficios de campo.

“De tal manera al elevar la capacidad de consumo en esta sociedad entonces los jóvenes ya no tienen que ir a ordeñar la vaca o a trabajar la tierra.

“Son mantenidos por sus papás que trabajan en las fábricas y hay más ocio y tiempo libre. Se van generando estas estructuras de pandillas rurales en donde los chicos tienen un híbrido muy interesante entre la música campirana, la cumbia colombiana y la influencia de algunos de sus miembros ejidales que se van EUA a trabajar y traen con ellos gustos adquiridos allá”, explica.

“Entonces ya puedes llegar a ver a un chico montado en su burro y a un costado la grabadora escuchando a Celso Piña, a Carlos Santana o a Espinoza Paz”, agrega la asociación civil.

Habló del caso de “Los Coyotes” del ejido Emiliano Zapata. Se llaman coyotes porque la comunidad dice que ellos se roban las gallinas.   

Consumo de inhalables

Asimismo, señaló que los ejidos que presentan este tipo de fenómeno (“Rancholos”) son El Huachichil y General Cepeda, y que además también las adicciones se están mudando hacia allá. Están teniendo problemas con inhalables y el consumo de drogas ilegales. 

Ejidos con pandillas:

El Huachichil.

General Cepeda.

Emiliano Zapata (con Los Gavilanes, quienes son ladrones de gallinas).