Médicos, enfermeros así cono personal de la Cruz Roja, brindan ayuda a través del servicio de videollamadas entre los enfermos que están internados en el covidario y sus familiares. ESPECIAL
Más del 70% de quienes han padecido de COVID-19, sufre secuelas psicológicas que deben ser atendidas para evitar caer en un duelo patológico

El 73 por ciento de los pacientes que estuvieron internados en el área de COVID, va a padecer, además de las secuelas físicas, con alguna secuela psicológica o daño psiquiátrico, que deben ser atendidos.

Esto debido al tipo de encierro y las vivencias del enfermo en el entorno del covidario, dijo José Sergio Cázares, enfermero y tanatólogo del Hospital General de Saltillo.

“La mayoría de los pacientes en un área que no sea COVID están con un familiar y aquí no, aquí está el paciente solo. En algunas ocasiones le toca estar acompañado de otros pacientes, entonces si le toca estar con un paciente que empeora le toca ver la situación que se está viviendo en un lado y empiezan los temores de que también le pueda suceder eso a ellos”.  Lo anterior con base en estudios realizados por las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud.

Cázares, dijo que en su consulta particular ha atendido casos de paciente que estuvieron internados con SARS-CoV–2 en un hospital y cursan con crisis de ansiedad, temor, angustia, depresión, trastornos del sueño y de la conducta.

“Me ha tocado escuchar que sienten que es un infierno vivir en un área de COVID y no por un mal trato o por una mala atención, sino por todo lo que se vive en este lugar”.

ESPECIAL

NO VAN CON EL PSICÓLOGO

Sergio Cázares, quien trabaja como enfermero en la primera línea de batalla del área de COVID en el Hospital General, advirtió que cerca del 90 por ciento de las personas que requieren ayuda psicológica, psiquiátrica o tanatológica, para el manejo de su duelo por la pérdida de un familiar a causa del coronavirus u otras enfermedades, no buscan apoyo de un especialista en salud mental.

La importancia de que las personas recurran con un reparador del alma evita que caigan en lo que se llama un duelo patológico y que se manifiesta con depresión, falta de apetito o actitudes inadecuadas.

“Me ha tocado atender casos en los cuales la esposa todavía le prepara el lonche al esposo, después de días de muerto y la comida se echa a perder; o le plancha la ropa, porque no se maneja el duelo en forma adecuada, la persona tiene la esperanza de que el ser querido todavía está ahí o piensa que está ahí.

“Es importante hacerle ver a la comunidad, a la sociedad, que es clave buscar una ayuda profesional, el ir con el psicólogo no significa que estemos locos, sino que quiere decir que necesito ayuda para mejorar mis condiciones de vida. Es muy importante buscar un hombro dónde reclinar la cabeza para poder empezar a trabajar y terminar nuestro duelo. El dolor nos hace mucho daño física y psicológicamente… Es vital buscar la ayuda, de cualquier modo y a como dé lugar”.

Detalló que cuando el área de psicología del nosocomio sabe que un paciente con COVID-19 tiene un diagnóstico no favorable o cuando detecta a familiares que entran en crisis, interviene para apoyarlos en el manejo de duelo y las emociones.

En primera instancia son los doctores o enfermeros quienes hacen la contención.

Sergio Cázares añadió que no todas las personas aceptan la ayuda o se muestran abiertas a recibirla.

“Hablar del tema de duelo, pérdidas, durante la pandemia, aunado a que ya de por sí el duelo es pesado, hay familias que han perdido hasta tres familiares por la misma causa, es difícil.

“Nos toca aplaudir para quien se va a casa, que logra recuperarse, como también nos ha tocado guardar minutos de silencio por todos aquellos que han muerto. Tanto a mí como a mis compañeros nos han quedado marcados casos de pacientes que mueren de manera muy agónica…”.

Médicos, enfermeros así cono personal de la Cruz Roja, brindan ayuda a través del servicio de videollamadas entre los enfermos que están internados en el covidario y sus familiares.

“Como enfermero y tanatólogo que soy he educado y he tratado de encontrar con mis demás compañeros que siempre nuestros pacientes que están muriendo tengan una mano que los acompañe. Uno de los miedos más grandes que tienen los enfermos es morir solos.

“Hasta yo, como tanatólogo, uno de mis mayores temores es morir solo, porque es algo que no conocemos, cruzar esa línea roja o ese hilo dorado, de ‘estoy aquí y ahora’, al ‘ya no voy a estar’, no saber hacia dónde voy a ir. Aquí ya depende de la creencia de cada uno, de creer en ese ser supremo, en una vida eterna…”.