El lenguaje coloquial suele ser muy imaginativo y plástico.

En vías de tren o carretera muy transitada se dice que los vagones o los automóviles se “telescopiaron”. La expresión se refiere al impacto accidental en que los vagones o los automóviles parecen incrustarse unos en otros, imposibilitando cualquier movimiento de aceleración o reversa. Evoca las partes de un telescopio que van entrando una en otra al replegarse.

Siguiendo esa semántica podríamos también decir que, al llegar noviembre, hay un accidente en la carretera cronológica. Se “telescopian” brujas, santos y difuntos. 31 de octubre y 1 y 2 de noviembre se acercan tanto que producen un accidente de personajes, memorias y celebraciones. Hay adelantos, coincidencias, simultaneidades y confusiones.

La simbología se muestra disímbola. Escoba y calabaza, nube y aureola, monumento, altar y ofrenda, catrina y esqueleto se entrevén, se empujan y chocan. Lo esotérico, lo religioso y lo folclórico producen un espectáculo abigarrado y múltiple.

La noche del día último de octubre es vista por unos como “noche de brujas”,”jalogüin” castellanizado. Viene de los aquelarres nórdicos europeos trasplantados a la cultura anglosajona, con sus disfraces de horripilancia y sus visitas a hogares para recibir golosinas. Como contrapeso se organiza el Holywins en que el disfraz es de santos bienaventurados y se recibe en la visita el premio a cambio de estampas con plegaria. Esto último es la celebración de la víspera litúrgica de la fiesta de Todos Santos.

Ya en la tarde, ese mismo día, se adelanta lo que llaman Día de muertos con desfile de catrinas que adelantan la futura calavera, maquillándola sobre el rostro presente y con indumentaria suntuosa. Es el día 2 cuando se da la nutrida peregrinación a los panteones. Se colocan coronas de flores sobre las tumbas recién lavadas. No tanto como en el sur, pero acá también no falta quien lleva los alimentos que gustaban al difunto. Los altares, con papel picado y fotografías y objetos usados por el fallecido, se disponen en hogares y en oficinas, escuelas, plazas y otros lugares públicos. Quieren ser memorial del ser querido o de la persona famosa. Allá en el sur, de veras creen, en su ingenuidad, que a determinada hora vienen los espíritus de los difuntos a disfrutar la ofrenda.

Quienes tienen fe bien cimentada saben que, en el Día de Difuntos, lo mejor es la plegaria individual o comunitaria, familiar o litúrgica por quienes dejaron esta existencia y pudieran ser ayudados en su purificación y así poder estrenar, en plenitud, su vida gloriosa. Atendiendo a la Palabra revelada, saben que ya la muerte es pascua. Está vencida por la muerte y resurrección de Cristo Jesús, divino y humano, el Salvador Hijo de Dios que resucitó. Hay promesa de resurrección y de vida eterna para quien haya vivido en verdad y amor.

Se “telescopiaron”, como de costumbre, las celebraciones... Es característica del inicio de noviembre en que empiezan a llegar los frentes fríos salpicados de sol. Ya empezarán los precipitados adelantos navideños para “telescopiar” Adviento, posadas, Navidad y Fin de Año...