Comodidad. La cuarentena nos mostró que no hay nada mejor que sentirnos a gusto en nuestro propio cuerpo. Foto: ESPECIALEspecial
Zapatos cómodos, chamarras holgadas, colores clásicos y maquillaje sencillo son algunos de los estilos que destacarán en la moda de la ‘nueva normalidad’. En esta vida en constante cambio estamos encontrando en la naturaleza y la espiritualidad un salvavidas

El cubrebocas se ha convertido en nuestra principal arma en contra del COVID-19, un virus que desde hace más de cuatro meses nos robó la tranquilidad en la que vivíamos. Desde nuevas reglas para relacionarnos físicamente hasta una crisis económica devastadora, este 2020 nos ha dejando grandes lecciones y nos ha llevado a adaptarnos a nuevas formas de comprar, estudiar, trabajar y hasta alimentarnos.

En un contexto económico absolutamente inaudito e incierto, nos hemos visto sumergidos de lleno en esa ‘modernidad líquida’ que describió el sociólogo Zygmunt Bauman. En esta nueva vida en cambio constante estamos encontrando en la solidaridad, la creatividad, la naturaleza y la espiritualidad un salvavidas para sobrellevar esta situación.

De hecho, en medio de la pandemia el comprar prendas de vestir solo para usarlas en casa sin duda fue una idea que se volvió poco atractiva para los consumidores; esto sumado al cierre de tiendas o negocios por consecuencia del mismo problema hizo que la industria de la moda no pudiera librarse del efecto negativo que ha dejado la pandemia. Sin duda, lo que hemos vivido nos ha cambiado por completo, por lo que ahora ya hay tendencias de moda y estilo que destacan en la era postpandemia, aquí te presentamos las más populares de acuerdo con el portal It Fashion.

‘Comfortwear’

La cuarentena llevo a miles de empresas e instituciones ha recurrir al home office para seguir desempeñando su trabajo de manera habitual. Aunque hacía años que se pronosticaba la imposición de un modelo de trabajo que no implique una presencialidad constante, las empresas en general habían sido hasta la fecha muy reacias a la flexibilización. El COVID-19 y la imposición forzada de este modelo ha permitido demostrar que la distancia no implica menor rendimiento, y como consecuencia se dibuja un escenario de futuro con modelos de jornada híbridos. El trabajo desde casa conlleva una cierta relajación de la etiqueta y la creación de un nuevo espacio donde los límites del trabajo y el ocio, de lo social y lo personal se desdibujan. Una de las respuestas inmediatas a esta nueva realidad es que se han vendido muchas más camisas y playeras que pantalones o bermudas durante el confinamiento.

Por otra parte, el entorno de estrés generado por el trabajo a distancia, la conciliación familiar y la inseguridad económica, piden un armario que cuide, proteja y nos acompañe en este momento.

‘Phygital’: la digitalización

Durante el confinamiento el mundo digital nos ha permitido viajar sin salir de casa. La emancipación de lo físico será la próxima frontera para una industria de la moda que necesita encontrar una nueva forma de existir desde la sostenibilidad en un contexto de la emergencia climática. Esta tendencia que ya empezó a apuntar fuerte antes de la pandemia, toma vuelo para poder ofrecer alternativas emocionantes en un momento en el que los grandes eventos sociales no son posibles.

Modelos generados por ordenador, impresión aditiva en 3D, prototipado en 3D, gamificación y desarrollo de las enormes posibilidades de la realidad aumentada en el entorno moda físico y digital, e incluso una nueva línea de negocio basado en el desarrollo de prendas digitales para lucir en nuestra vida virtual. El gran reto de la tecnología está ahora en trabajar la interacción del tacto con los universos digitales.

Calidad no cantidad

El desplome de ventas durante los meses de la pandemia ha sido brutal, pero también un parteaguas para un negocio poco sostenible y lleno de irregularidades como lo era el ‘fast fashion’. Las prioridades, para la gran mayoría han cambiado, y si bien algunos se aferran a los viejos hábitos para sentir que todo sigue en su sitio, esto va a ser algo difícil de sostener a largo plazo. Si a este escenario le añadimos la crisis medioambiental, queda claro que hay un cambio de valores en el horizonte. Las compras impulsivas disminuyen y aumentan las compras meditadas.

Lo ha señalado, ni más ni menos que la mismísima Ana Wintour durante la pandemia: “Siento de forma profunda que cuando esto acabe, los valores de la gente realmente tienen que haber cambiado. Es una oportunidad para todos de analizar nuestra industria y nuestras vidas, de repensar nuestros valores, y de pensar sobre el gas”, comentó la editora.