Hoy en punto de las 20:30 horas termina sus transmisiones la única telenovela que, aunque se grabó meses antes de la pandemia del COVID-19, terminó sus grabaciones en medio del semáforo naranja de la misma.

Nos referimos a “Te Doy la Vida”, producción de Lucero Suárez que, sin proponérselo en realidad, y a pesar de no estar en el horario estelar de “Las Estrellas”, dejó “en la lona” el rating de su antecesora, “Vencer el Miedo”, debido a que inició sus transmisiones apenas unos días después que la OMS hizo el anuncio de la pandemia, y en las semanas siguientes por lo mismo no sólo capturó al público que había quedado cautivo a la producción mencionada de Rosy Ocampo, sino que su historia alrededor de un niño de seis años de nombre Nico (Leo Herrera), quien al requerir una médula para seguir viviendo por estar enfermo de leucemia se topa con el padre biológico, Pedro Garrido (José Ron) al que no conocía.

Pedro, un mecánico que tampoco sabía de la existencia de Nico, al ser buscado por los padres adoptivos del niño, Elena (Eva Cedeño) y Ernesto (Jorge Salinas) al dar con su paradero por ser el único compatible que puede garantizar la vida del niño con la donación del órgano, propicia no solo que Nico se sienta encariñado con Pedro por aquello del “llamado de la sangre” sino que Pedro se sienta atraído por Elena y a partir de ahí las cosas se complican para todos los involucrados a partir de esta emergencia.

Lucero Suárez, una productora cuya trayectoria en la industria del género se remonta a haber formado parte del equipo de producción de clásicos como “Cuna de Lobos”, de 1986, y con “Te Doy la Vida” a cerrar cuando menos una primera trilogía de telenovelas exitosas con José Ron como protagonista después de “Enamorándome de Ramón”, del 2017, y “Ringo, la pelea de su vida”, del 2019, dio una vez más en el clavo no solo en apostar por una heroína como Eva Cedeño de quien solo se tenía conocimiento previo como villana (“Por Amar sin Ley”), pero también en retomar la rivalidad en pantalla que ya habían tenido José Ron y Jorge Salinas en “La que no podía amar”, eso sin contar con volver a trabajar con otros actores de elencos anteriores como César Evora, Nuria Bages y Oscar Bongfiglio.

Esto por mencionar unos cuantos, pero también por haber regresado ya como abuelos a una memorable pareja protagónica de los 80s como Erika Buenfil y Omar Fierro en “Amor en silencio”, de 1988; una primera actriz aun muy bien en funciones como Luz María Aguilar y numerosas caras nuevas, incluyendo la del pequeño Leo Herrera, que le dieron corazón a una trama que se fue tejiendo al aire con las fibras de unión y solidaridad cuando más se necesitaba, ya que si bien en la ficción Nico requirió de pronto de salir del hospital y sus consultas con cubrebocas por su vulnerable inmunidad debido a su estado de salud, ya en las grabaciones en medio de la pandemia no faltó el paso de un extra en una escena de calle con su cubrebocas dada “la nueva normalidad” que nos da la vigente contingencia.

Gracias a Lucero Suárez, sus actores y equipo de producción por “dar nueva vida” a las telenovelas.

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SOPE OPERAS
Abundio Novello