Atacan. En Pakistán uno de los blancos fue un consulado de China. Foto: AP
Una explosión en una mezquita dentro de una base militar, otra en un mercado y un tiroteo en un consulado deja decenas de víctimas

KABUL, AFG.- Tres ataques terroristas enlutaron a Afganistán y Pakistán, causando 66 muertos y decenas de heridos, muchos de ellos de gravedad.

En Afganistán, una explosión sacudió una mezquita dentro de una base del ejército afgano en la provincia oriental de Khost. El ataque ocurrió cuando las oraciones del viernes estaban por concluir, lo que causó la muerte de 27 soldados y dejó heridos a otros 57, informaron los militares.

El ataque pudo haber sido perpetrado por un atacante suicida o una bomba detonada a distancia, pero no se ha confirmado nada oficialmente. Al cierre de esta edición, ningún grupo reivindicó la autoría de la explosión.

Los muertos y heridos fueron llevados a una clínica dentro de la base militar y los que tenían lesiones más graves fueron llevados a un hospital cercano.

Mientras que en Pakistán, 35 personas fallecieron y decenas más resultaron heridas en un atentado  con explosivos contra un mercado en la región paquistaní de Orakzai, en la provincia de Khyber Pukhtunkhwa, en la frontera con Afganistán.

La mayoría de las víctimas del atentado contra el mercado de la localidad de Klaya eran musulmanes chiíes, explicó el agente de la policía local Tahir Ali.

Ningún grupo se atribuyó de inmediato la autoría del ataque. En los últimos años, Orakzai ha sido el escenario de varios ataques insurgentes, en su mayoría de suníes paquistaníes.

Apenas un par de horas antes, separatistas armados entraron al consulado de China en la ciudad portuaria de Karachi, en el sur de Pakistán, provocando una intensa balacera de una hora en la que fallecieron dos civiles paquistaníes, dos agentes de policía y los tres asaltantes, según funcionarios. 

El ataque de Karachi, reivindicado por un grupo insurgente de la provincia suroccidental de Baluchistán, el Ejército de Liberación de Baluchistán, reflejó el intento de los separatistas por golpear el corazón de la estrecha relación entre Islamabad y Beijing, su principal aliado y que realizó una potente inversión en proyectos de carreteras y transporte en todo el país, incluyendo en la región.