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Intentar proteger empleos mediante nuevos aranceles podría poner en peligro los medios de subsistencia de cientos de miles de tejanos y otros estadunidenses empleados en la industria del petróleo y el gas, advirtió el gobernador Greg Abbott

Dallas.- El gobernador de Texas, Greg Abbott, pidió al presidente Donald Trump dar marcha atrás a los aranceles al acero y al aluminio, al sostener que tales acciones frenarán el crecimiento de la economía de su estado.

En una carta al mandatario, Abbott dijo que la industria del petróleo y gas de la entidad depende de las importaciones de acero especial para pozos, ductos y otros proyectos que han apoyado el auge de la producción del oeste de Texas. Advirtió que los aranceles podrían impedir nuevas inversiones en el campo petrolero, que apenas se está recuperando de una caída de tres años.

Intentar proteger empleos mediante nuevos aranceles podría poner en peligro los medios de subsistencia de cientos de miles de tejanos y otros estadunidenses empleados en la industria del petróleo y el gas, advirtió.

El tema comercial marca una diferencia con el presidente Trump tras meses de coincidir en casi todos los asuntos de política, especialmente en el de inmigración. El gobernador también es defensor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que considera vital para la economía de Texas. El comercio de ese estado con México superó los 187 mil millones de dólares en 2017.

Por su parte, Rusia presentó una demanda en la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra los aranceles impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio, anunció el ministro ruso de Desarrollo Económico, Maxim Oreshkin.

En 2017, Rusia exportó 8.9 millones de toneladas de productos de acero laminado por un valor de 3 mil 300 millones de dólares y 3.5 millones de toneladas de aluminio por un valor de casi 5 mil millones de dólares.

Fabricantes estadunidenses y extranjeros de automóviles expresaron su oposición al plan del presidente Donald Trump de imponer gavámenes a las importaciones de vehículos y piezas de la industria.

La Asociación Nacional de Fabricantes dijo en un documento presentado el viernes ante el Departamento de Comercio que el plan de aranceles pondría el sector automovilístico estadunidense en desventaja, minando el crecimiento y la creación de empleos en Estados Unidos.

Los aranceles sobre el sector automotor que la Casa Blanca considera poner en práctica podrían llevar a General Motors a suprimir empleos y aumentar los precios de sus vehículos, advirtió el mayor fabricante estadunidense, que emplea a unas 110 mil personas. Alertó que las barreras comerciales podrían hacerlo objeto de represalias en otros mercados.