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Las generaciones de los “tiempos modernos”, de todos los tiempos, piensan que inauguran todo. Que suyos son los adelantos únicos y que vienen a transformar el mundo entero de manera absoluta como nunca antes se había hecho. Que, con sus revoluciones, los cambios serán definitivos y que las subsiguientes generaciones les deberán todo a ellos.

Así los jóvenes de todas las épocas están dispuestos a transformar sus mundos y a deplorar los pasados. Circulan historias que retratan cómo los jóvenes se ríen de los viejos y se preguntan si en la época de los dinosaurios existía tal o cual cosa, al dirigirse a sus mayores. Estos, en voz baja, contestan: “Pero si nosotros fuimos los que se las creamos para ustedes”. La interminable confrontación de generaciones y las llamadas brechas generacionales.

Cualquier tiempo pasado fue mejor, argumentan algunos mayores en defensa de sus derechos de antigüedad. Y bueno, ni las cosas más banales forman parte exclusiva del mundo actual que vivimos, del mundo que habitan unos y otros por igual.

Continuamente nos quejamos de la baja calidad de programas de televisión o de publicaciones o de producciones cinematográficas o radiales. Está en la boca de todos lo mal que se hizo tal o cual película, lo pésimo con que están diseñados los programas de televisión o cualquier otro tipo de producción.

No es cosa única de nuestra época. Hace unos días me topé con el libro de “Walden, o la Vida en los Bosques”, de Henry David Thoreau, una obra fascinante que nos lleva de la mano de la historia de cómo construyó su casa en medio de los bosques; cómo era su vida en comunidad; cómo contemplaba la naturaleza; lo que pensaba de sus vecinos y su relación con ellos.

En el capítulo que dedica a “Lecturas”, se declara convencido de que luego de haber aprendido a leer, la gente debería hacerlo con las mejores obras literarias, en vez, dice, de continuar toda la vida deletreando y juntando sílabas, “como si estuviéramos en cuarto o quinto grado escolar, sentados en los banquitos delanteros”.

“La mayoría se conforma con leer o con oír leer y acaso llegue, todo lo más, a dejarse convencer por la sabiduría de un buen libro como la Biblia; el resto de su vida se limita a vegetar y a desaprovechar sus facultades en eso que se llama lectura fácil”.

Luego ofrece una revisión de su época, una obra de varios volúmenes titulada “Pequeña Lectura” donde se queja de quienes engullen su historia como máquinas devoradoras: “Leen la milésima parte de Zebulón y Sefronia, sobre cómo se amaron con pasión extraordinaria; si su idilio transcurría serenamente, o bien a saltos, tropezones y caídas tras de las cuales volvía a levantarse y seguir adelante; de cómo un desdichado trepó a la aguja de un campanario, cuando habría tenido más que suficiente con subir al campanario”. Luego continúa, no sin sorna: “Ya habiéndole encumbrado hasta allí, sin necesidad alguna, el novelista le hace tañer la campana, para que todo el mundo se congregue y escuche, ¡santo cielo!, la manera cómo logró descender de esa altura”.

Duro en su reflexión, Thoreau describe su tiempo y, sin imaginarse, lo hace también con el que será el nuestro: “El resultado de todo esto es que la vista se fatiga, se paraliza la circulación vital, y se debilitan y embotan todas las facultades intelectuales. Esta especie de pan de jengibre se cuece a diario, y con más diligencia que el trigo, en casi todos los hornos, y halla un mercado todavía más seguro”.

Así, ni siquiera lo que ahora, en nuestros tiempos, resulta tan banal o superficial, tiene carta de identidad única. Herederos de las mismas formas de conducirnos, en nuestras modernas redes sociales seguimos aquellos mismos patrones que tanto disgustaban al poeta de pensamiento tan vigente ahora mismo.

ESPECIALIDAD EN PERIODISMO

La Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila dio apertura, el viernes anterior, a la Especialidad en Periodismo, que inicia con muy buenos augurios. Enhorabuena a su director Miguel Barroso por esta nueva e interesante oportunidad académica que, estamos seguros, cosechará grandes éxitos.