El grave problema al que se enfrentan algunos de los que ya han cumplido más de seis décadas de vivir en este planeta radica en que se asumen decadentes y poco competitivos
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En todos los ámbitos, existen muchísimas personas de más de 60 años de edad que siguen vitales, productivas, poseedoras de gran creatividad y talento. Son aquellos que no se han comprado la necia premisa de la sociedad actual la cual afirma que sólo los más jóvenes tienen sus capacidades al cien por ciento y sólo ellos son capaces de lograr las metas más ambiciosas. Eso quizá sólo sea cierto en los atletas de alto rendimiento.
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Sin embargo, a medida que pasan los años, las personas adquieren más conocimiento, experiencia y capacidad de conocerse a sí mismos. Y son estas herramientas las que , aunadas a los talentos particulares de cada individuo, permiten a cualquiera que se lo proponga, lograr los éxitos más espectaculares y satisfactorios. Para comprobarlo, basta preguntarle a Bill Gates, Jane Fonda, Carlos Slim, Madonna, Clint Eastwood e Isabel II de casi 93 años de edad, quien sigue tan vigente y trabajadora como siempre.
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El grave problema, especialmente en Occidente, al que se enfrentan algunos de los que ya han cumplido más de seis décadas de vivir en este planeta radica en que, al creer que sus mejores años fueron durante su primera juventud, se asumen decadentes y poco competitivos. Entonces, para combatir esa sensación, emprenden alguna de estas dos opciones: viven de los recuerdos y la nostalgia, o se aferran a parecer y a vivir como jovencitos.
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Entre las celebridades mexicanas vimos, durante la misma semana, un caso de cada uno. Primero el de tío Sergio Goyri quien, grabado por su noviecita santa en una conversación de sobremesa, insultó a Yalitza Aparicio al comentar: "Se inventan a nominar a una pinche india que dice: 'sí señora, no señora'...y que la metan a una terna de mejor actriz del Oscar". Obviamente, después publicó un video disculpándose pero ya era demasiado tarde. Eso es lo que Goyri en realidad piensa.
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Es evidente que Sergio Goyri no solo es profundamente racista, además queda claro que está muy resentido. Después de más de 40 años de carrera, decenas y decenas de películas filmadas y montones de telenovelas protagonizadas, el señor le reclama al destino, gritándole iracundo: “¡¿Y mi Oscar?!” Vivir del recuerdo no sirve de nada. En lugar de enojarse porque una oaxaqueña sin experiencia en actuación logró encumbrarse a la cima del mundo, debería planear cómo llevar su carrera a un nivel que le brinde más satisfacciones. Y bien que podría hacerlo.
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Por otro lado, tenemos a tía Lucía Méndez, cada vez más operada y aferrada con uñas y dientes a los 25 años de edad. Ahora resulta que “se dejó convencer” por un DJ para que éste le produjera un nuevo tema con el fin de “conquistar a los millennials”. La Méndez dijo sobre esta producción, grabada al más puro estilo dance, a una amiga mía periodista de espectáculos que “...(a los millenials) les gusta mi manera de ser, como muy dinámica, alivianada, tengo un espíritu joven y cotorreo, salgo y digo cosas…”
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¡¿Alivianada?! ¡¿Cotorreo?! ¿Entenderán los millenials qué quiere decir la señora? Es muy triste contemplar a quien fue uno de los rostros más bellos de las telenovelas mexicanas, convertida en una sombra de sí misma, dejándose engañar sobre sus posibilidades de conquistar al público más joven por un productor, quien evidentemente tiene un fuerte complejo de Edipo y que sólo quiere tener cinco segundos de fama junto a la antigua diva. Lucía Méndez está en edad de protagonizar Hello Dolly pero quiere el papel central en Frozen.

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