Más volatilidad y la semana pasada el tipo de cambio ya ha superado los 19.78 pesos por dólar (jueves 17 de mayo). Según los analistas son tres los aspectos de incertidumbre que afectan —y seguirán haciéndolo— a la moneda nacional: renegociación del TLC, el incremento de las tasas de interés en EU y las elecciones presidenciales en nuestro País.

Así, los mercados –que son las empresas e individuos con activos considerables para impactar la paridad peso-dólar- recurren a la seguridad de economías más amplias aún que en éstas sea magro el crecimiento, como la norteamericana o países europeos.

El acuerdo comercial trilateral no se cancelará porque a ninguno de los tres países conviene, en todo caso Donald Trump presionará para incluir sus propuestas con el objetivo de incrementar el empleo en su país, como las reglas de origen para que más alto porcentaje de componentes de mercancías se produzcan en el vecino país;  los negociadores mexicanos podrían ceder a estas  presiones, pero en el incremento salarial no, “porque es decisión de soberana”.

Por otro lado, en el vecino país del norte la Reserva Federal (FED) en abril pasado incrementó la tasa de interés a 1.75, por que el desempleo se redujo de 4.2 a 3.8 del año pasado marzo de este año, ingreso agregado que ha presionado la inflación en 2; el asunto es que la propia FED anunció que los precios seguirán monitoreados con la posibilidad de incrementar aún más la tasa de interés, lo que ha atraído a los inversionistas a cambiar pesos por dólares para invertir con menor riesgo.

Si se recuerda, el tipo de cambio en el año 2013 fue de 12.80 promedio, para el año 2015 el promedio ya fue en promedio de 16 pesos por dólar, de enero a septiembre de 2016 fue de 17.80 promedio, ya en noviembre de ese año, al triunfo de Trump la volatilidad ha sido la constante en este año y medio pasado. El tipo de cambio se ha depreciado constantemente en los últimos cinco años y las causas de incertidumbre vienen arrastrándose en los mismos años (deuda federal de más de 9 billones de pesos, bajo crecimiento, precios del petróleo, mercado interno débil, tasas de interés externas, etcétera). Fundamentalmente la causa no es la coyuntura política del país.

Pero el chantaje más utilizado para generar desconfianza es la elección presidencial del 1 de julio próximo, es decir que si obtiene el triunfo el candidato de Morena se presentarán una serie de acontecimientos que potencializarán la incertidumbre hasta el caos y la anarquía en la economía mexicana. Falso.  

La estrategia de la posición de centro-izquierda es reducir corrupción y  privilegios corporativos, para mejorar la política fiscal  (ingreso-gasto) e impulsar la economía con más gasto en infraestructura productiva, con apoyos directos a las micro, pequeñas y medianas empresas que generan más del 70% del empleo; esperemos que también se plantee la urgente necesidad de reducir la brecha entre tasas de interés ahorro-crédito.

Ya que el modelo económico neoliberal —de libre mercado— no ha generado el crecimiento necesario para fortalecer el mercado interno y el bienestar de las familias,  el País requiere una política económica integral que contemple: política fiscal con reforma que optimice el ingreso-gasto del gobierno e impulse la economía; política industrial de fomento efectivo; política laboral que paulatinamente incremente los salarios; política agropecuaria para reducir la dependencia alimentaria; política energética para que, aun con la entrega del petróleo y su cadena de producción, se fortalezca la producción nacional de energéticos –se importan más del 50% de diésel y gasolinas-; política comercial para estrechar la relación de intercambio con otras regiones del mundo más allá de EU; política de tecnología que incluya el impulso a la investigación científica y su vinculación efectiva con el sector productivo.

En materia económica al sector productivo le conviene un cambio. Si se analiza y acepta la deplorable situación del País (resultado de tres décadas de decisiones de la derecha), entonces implícitamente se reconoce la necesidad de modificar el modelo económico. Por eso, las elecciones presidenciales no son punto central de incertidumbre. Eso es chantaje político. El cambio es la solución.