El tipo de cambio vivió una de sus peores jornadas al alcanzar los 21.90 pesos por dólar en algunos bancos comerciales a mediados de la semana pasada. La oscilación se dio desde los $19.90 que enfrentó hace 12 días, hasta los casi 22 pesos por dólar de inicio de esta semana. Sin embargo, en sólo tres días, la reducción ya está por debajo de los $21 pesos por dólar. Esta “montaña rusa” financiera de la moneda norteamericana tiene varias razones, las cuales deben recibir atención por parte de los inversionistas y desde luego, de las autoridades gubernamentales por lo que representan para la confianza del inversionista internacional.

De primera vista, todo indica que la nueva reforma eléctrica no fue bien vista por los inversionistas internacionales, que el mismo día en que se anunció, el tipo de cambio dio su primer paso escaleras abajo. La interpretación económica es que la abusiva reforma con efectos retroactivos privilegia el monopolio eléctrico nacional y desfavorece la protección ambiental. El efecto neto de esta acción, que ya disparó los primeros amparos contra la reforma, generó también una salida de bonos de deuda mexicana en manos de extranjeros por más de 30 mil millones de pesos de deuda gubernamental en manos de extranjeros.

Otra razón importante es que en Estados Unidos no ven con buenos ojos que una parte importante de los 1.9 trillones de dólares que se darán como apoyo económico a los hogares y empresas para salir de la crisis del COVID-19, junto con las vacunas, se venga a México. Es bien sabido que las remesas que se envían de aquel país están relacionadas proporcionalmente al ingreso de los connacionales que trabajan del otro lado del río Bravo y a los apoyos que ellos reciben por diferentes conceptos. De esta forma, la ayuda norteamericana tendría candados para que no sea una avalancha de dinero la que llegue a México, sino que en la medida de lo posible, todo se quede allá. Para el mercado financiero, este detalle implica que no habrá suficiente flujo migratorio de dólares para poder cubrir la demanda actual y futura de la moneda verde, con una recuperación económica ya en marcha y que dependerá de las capacidades de compra internacional porque el mercado interno está contraído.

También hay que agregar que ya se dieron las primeras muestras de lo que podría ser un recorte presupuestal para el primer semestre del año. Las pérdidas de Pemex siguen imparables y el problema es que su deuda financiera está en dólares. Existe temor a nivel de los prestamistas de que la paraestatal en algún momento de este año o inicios del siguiente, ya no pueda pagar la deuda y entonces vendría una moratoria que tendría un efecto en cascada sobre la calificación de la deuda soberana. De esta forma no sólo Pemex caería en desgracia, sino todo el país.

El miedo entre los representantes de los diferentes sectores del mercado financiero es que se dé una combinación de degradación de deuda soberana a la vez que quiebra Pemex, ya que esta es la principal fuente de recursos fiscales para el erario público. Sería simplemente la tormenta perfecta que bajo las actuales circunstancias económicas sería terrible.

A pesar de todo lo anterior el tipo de cambio regresó por debajo de los 20.60 pesos por dólar. Los presagios de problemas graves por lo pronto han desaparecido. Habrá 15 días de calma ya que es el tiempo que da la ley para obtener un amparo y defenderse de la reforma energética. Posteriormente se verá que esa ley no tiene fundamento de acuerdo a la constitución que garantiza la competencia empresarial. Tampoco están dadas las condiciones para que México se quede sin recursos antes de terminar el primer semestre del año, pues el barril de petróleo ha mantenido una tendencia por arriba de los 55 dólares, lo que ha generado excedentes para el gobierno federal y con ello poder darle calma a los mercados al menos por un tiempo. Parece que una degradación del bono de deuda bajo las actuales condiciones ya no posible y queda claro que el gobierno federal seguirá apoyando a su paraestatal para que cumpla todos sus compromisos y siga haciendo felices a sus inversionistas.

Los nubarrones financieros ya pasaron y el tipo de cambio ha recuperado su estabilidad. Así será hasta finales de este 2021, que se espera que termine en 21 pesos por dólar. La inyección económica a México de los apoyos a los hogares y empresas norteamericanas, será la razón principal para esta calma en el mercado del billete verde. Habrá oferta suficiente de dólares tanta como para tenerlos en cantidades que no puedan generar burbujas especulativas y subidas abruptas como las vistas la semana anterior y esta. Casualmente los propios norteamericanos están generando para México los apoyos necesarios para evitar una catástrofe económica. No lo hacen intencionalmente, pero es consecuencia del tamaño de su economía y su vecindad geográfica. Además, China con su E-Yuan, y la expansión económica de Europa y su Euro darán al mundo monedas internacionales suficientes como para no preocuparse por el dólar este 2021. Las preocupaciones monetarias internacionales están fuera del radar nacional, por lo pronto.